Stelco mantiene los despidos pese a la amenaza legal de Ottawa

La empresa le contestó por carta al gobierno federal que no incumplió nada y que sigue adelante con el recorte de hasta 500 puestos en Hamilton. Ottawa dice que las condiciones que le puso en 2024 eran obligaciones legales. El equipo jurídico del gobierno ya está revisando la respuesta.

¿Qué le exige Ottawa a la empresa?

Cuando la estadounidense Cleveland-Cliffs compró Stelco en 2024, la operación tuvo que pasar por la Ley de Inversiones de Canadá, que es el filtro con el que Ottawa aprueba o frena la venta de una empresa canadiense a manos extranjeras.

La aprobación llegó con condiciones. La compañía se comprometió a mantener el número de puestos sindicalizados y la mayoría de los no sindicalizados. Mélanie Joly, ministra de Industria, lo cifró en más de 1.500 empleos.

El 5 de octubre, Joly le escribió a Paul Simon, presidente de Stelco, para exigirle un plan que mostrara cómo la empresa cumpliría cada uno de esos compromisos. Le dio cinco días. Dos días después, en declaraciones públicas, descartó el argumento de la guerra comercial: no pueden decir que esto es un acto de Dios o fuerza mayor, dijo.

La carta que cambió el tono

La respuesta llegó el lunes y no fue la que Ottawa esperaba.

Simon, que además de presidente es el asesor jurídico de la empresa, calificó de falsa la acusación de incumplimiento. Sostuvo que Stelco sigue cumpliendo el acuerdo de 2024 y que lo firmado no la obliga a evitar despidos. Le echó la culpa a los aranceles estadounidenses y a que Canadá no avanzó en un régimen comercial efectivo con Estados Unidos.

Y hay una frase en esa carta que marca el terreno: la empresa está lista para defender sus intereses.

Desde el gobierno, Joly había publicado el 10 de octubre que espera que Stelco cumpla sus compromisos legalmente vinculantes con los empleados. Ahora dice que su equipo legal revisa la carta y que todas las opciones están sobre la mesa. El primer ministro Mark Carney ya había dicho que la compañía traicionó a los trabajadores canadienses.

Lourenco Goncalves, presidente del directorio y director ejecutivo de Cleveland-Cliffs, mantiene su versión: la decisión es de mercado, porque no hay mercado canadiense para el acero galvanizado que sale de esa planta.

Lo que dice el sindicato

El local 1005 del sindicato United Steelworkers sostiene que nunca fue consultado sobre esas condiciones, y que le dijeron que el empleo de la unidad de negociación se mantendría igual durante cinco años.

El paro de las líneas de acabado en Hamilton Works estaba fijado para el 9 de octubre, y la empresa confirmó esta semana que sigue adelante.

Por qué esto no se queda en Hamilton

Aquí hay algo que va más allá de una planta.

Cada vez que una empresa extranjera compra una fábrica canadiense, Ottawa le pone condiciones de empleo y las presenta como garantía. Lo que se está probando esta semana es si esa garantía tiene dientes o si es una carta de buenas intenciones que se cae cuando el mercado se pone feo.

Para el trabajador inmigrante la pregunta es concreta, porque es la clase de empleo industrial, estable y bien pagado al que mucha gente llega después de años de agencia y de turnos partidos. Si el compromiso que protege esos puestos no se puede hacer cumplir, el cálculo de a dónde conviene apuntar en la carrera laboral cambia.

Y conviene seguirle la pista a lo que decida el equipo legal del gobierno. De ahí sale el precedente.

Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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