Uno de cada diez personas en Toronto depende del banco de alimentos

La red de Daily Bread sumó más de 2,5 millones de visitas entre enero y agosto de este año. En el mismo período de 2020 habían sido 664.876. Casi cuatro veces más en seis años. Y casi la mitad de esa fila vive en un hogar donde alguien trabaja.

¿Qué tan grande es el salto?

La cifra sola ya cuesta de leer: 2,5 millones de visitas en ocho meses, en una sola red de bancos de alimentos de una sola ciudad.

Neil Hetherington, director ejecutivo de Daily Bread, dijo durante la colecta de Acción de Gracias que el nivel de necesidad en Toronto no se parece a nada que la organización haya visto antes. Se calcula que alrededor de uno de cada diez habitantes de la ciudad recurre con regularidad a un banco de alimentos.

Ese fin de semana se juntaron más de 200 voluntarios para clasificar donaciones, con la meta de reunir 185.000 libras de comida y cinco millones de dólares. Hasta ese día llevaban cerca de la mitad del dinero.

Casi la mitad de esa fila tiene trabajo

Esta es la parte que rompe el prejuicio, y los números son de la propia organización.

En su informe Who’s Hungry de 2025, que cubre de abril de 2024 a marzo de 2025, Daily Bread contabilizó 4.124.313 visitas en doce meses, casi 636.000 más que el año anterior. De las personas encuestadas, 46% vivía en un hogar con al menos un miembro empleado. Entre quienes trabajaban, 35% tenía más de un empleo y 72% dijo que trabajaría más horas si las consiguiera. La semana laboral mediana era de 35 horas.

El ingreso mensual mediano de quienes respondieron fue de $1.200, y había bajado desde $1.265 del año anterior.

El costo de vivienda, en cambio, hizo lo contrario: subió de $1.200 a $1.300 mensuales. Es decir que la mediana de lo que entra ya no alcanza para la mediana de lo que cuesta vivir bajo techo. El 88% de los encuestados estaba en vivienda inasequible y 22% destinaba a ella todo su ingreso.

Puesto en la vida real: gente con empleo, a veces con dos, que después de pagar la renta no tiene con qué llenar la nevera.

Por qué pega distinto en la casa inmigrante

El recién llegado entra a este cuadro con tres desventajas a la vez.

Suele empezar en empleos de agencia, por horas y sin garantía de turnos, que se parece mucho al perfil que el informe describe. Llega sin historial de crédito, así que paga renta más cara o depósitos más altos. Y muchas veces manda plata al país de origen, un gasto fijo que ninguna estadística canadiense mide.

Hay además un miedo que conviene desarmar de una vez, porque circula mucho en los grupos de WhatsApp de la comunidad. Daily Bread dice en su propio sitio que no comparte la información de sus usuarios con el gobierno, y menciona expresamente a la autoridad federal de inmigración. Un banco de alimentos no es un beneficio público ni un subsidio: son organizaciones comunitarias y de caridad.

Cómo se llega a un banco de alimentos

El procedimiento es más simple de lo que la gente imagina.

Para registrarse piden nombre, dirección y fecha de nacimiento, y los mismos datos de cada integrante del hogar, porque la familia queda bajo un solo número de usuario. Si va a registrar a otras personas, lleve la identificación de ellas. Para una persona sola, en cambio, la organización aclara que no hace falta identificación para recibir comida.

Daily Bread abastece a más de 200 programas de comida repartidos por Toronto. El punto de entrada suele ser el centro comunitario, la iglesia o la agencia de asentamiento del barrio, y el directorio está en 211central.ca, que también funciona por teléfono marcando 211.

Antes de ir, llame. Varios programas atienden con cita y otros solo reciben a quien vive dentro de cierta zona, así que presentarse sin avisar puede costarle el viaje.

Lo otro que vale decir es que estos programas trabajan con lo que la ciudad dona. Si la tendencia de los últimos seis años sigue, la fila de este invierno va a ser más larga que la del anterior. Y eso no lo resuelve una colecta de Acción de Gracias.

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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