Jefe de Instagram declara en juicio por acusaciones de daños a la salud mental de jóvenes

Adam Mosseri, jefe de Instagram, compareció ante un tribunal federal de California en uno de los juicios más importantes que enfrenta Meta por el impacto de sus plataformas en niños y adolescentes. El proceso enfrenta a la empresa matriz de Instagram y Facebook con fiscales generales de 29 estados de Estados Unidos, que acusan a Meta de diseñar sus plataformas para generar un uso compulsivo y de no proteger adecuadamente a los menores.
El caso se concentra en las prácticas de Meta relacionadas con los usuarios jóvenes y en si la compañía conocía los posibles efectos negativos de sus productos mientras mantenía características destinadas a incrementar el tiempo que las personas permanecían conectadas.
Uno de los puntos centrales del interrogatorio a Mosseri fue la función “Take a Break“, creada para animar a los adolescentes a abandonar Instagram después de utilizar la plataforma durante un período prolongado.
Mosseri reconoció que la herramienta tuvo una adopción muy baja entre los adolescentes cuando fue introducida en 2021. Según su testimonio, solo alrededor del 1,8% de los adolescentes la activaron inicialmente. La compañía finalmente decidió convertirla en una función predeterminada para las cuentas de adolescentes en septiembre de 2024.
Los fiscales cuestionaron por qué Meta tardó varios años en hacer que la herramienta estuviera activada de manera predeterminada y si la empresa fue suficientemente transparente sobre los bajos niveles de utilización.
Meta niega haber diseñado Instagram para generar adicción
Durante su declaración, Mosseri rechazó la idea de que Meta haya diseñado Instagram deliberadamente para generar una adicción clínica entre los jóvenes. También defendió las medidas implementadas por la compañía para mejorar la seguridad y el bienestar de los adolescentes.
El ejecutivo ha insistido en diferenciar entre una adicción clínica y lo que considera un uso problemático de las redes sociales. La defensa de Meta sostiene que no existe un consenso científico que permita afirmar que las plataformas producen una adicción clínica en los usuarios.
Los fiscales, sin embargo, presentan una visión diferente. Los estados sostienen que Meta conocía los riesgos asociados con sus productos y que algunas de sus decisiones priorizaron la participación de los usuarios y los ingresos publicitarios por encima de la seguridad de los menores.
La demanda presentada por los estados también acusa a Meta de haber recopilado información de usuarios menores de 13 años sin el consentimiento requerido y de haber minimizado públicamente determinados riesgos asociados con sus plataformas. Los estados podrían solicitar sanciones que alcanzarían los US$200.000 millones, además de cambios en el funcionamiento de Facebook e Instagram.
El proceso, que se desarrolla en Oakland, podría extenderse durante varias semanas y convertirse en un precedente para la manera en que las empresas tecnológicas deben diseñar y operar sus plataformas cuando sus principales usuarios son niños y adolescentes.
Redacción de: Karen Rodríguez A.

