Canadá le dice no a la última oferta de Trump y el reloj arancelario sigue corriendo

A horas de que venza el plazo, Canadá rechazó la propuesta más reciente de Estados Unidos para evitar una nueva ronda de aranceles. El gobierno de Mark Carney considera que la oferta no ofrece un alivio real en sectores como el acero, el aluminio, la madera y los autos. Si no hay acuerdo antes de la medianoche de este miércoles 19 de agosto, entrarían en vigor aranceles del 50% sobre bienes canadienses valorados en más de 20.000 millones de dólares.

¿Qué fue lo que Ottawa rechazó?

Según fuentes citadas por medios canadienses, la última propuesta estadounidense recortaría algunos aranceles sectoriales, pero no tanto como pide la parte canadiense. Ottawa busca un alivio concreto en acero, aluminio, madera y autos, y considera que la oferta actual se queda corta en los cuatro frentes a la vez.

El ministro de Comercio, Dominic LeBlanc, ya se reunió tres veces en tres semanas con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, sin lograr cerrar un acuerdo.

Un fin de semana de reuniones que no alcanzó

Este fin de semana, LeBlanc y Greer volvieron a hablar en una llamada que un vocero canadiense describió como constructiva y orientada a «tomar nota de lo avanzado» antes de seguir buscando un acuerdo amplio. Pero en la madera no hubo ni un centímetro de movimiento: Estados Unidos no muestra interés en bajar el arancel del 45% que hoy pesa sobre las exportaciones canadienses de madera blanda.

Eso llevó al líder conservador Pierre Poilievre a presionar públicamente al gobierno: «Es inaceptable que haya aranceles estadounidenses sobre la madera canadiense», dijo, exigiendo que Ottawa entregue el alivio que había prometido. El premier de Columbia Británica, David Eby, fue más allá al comparar la situación con la de otros países: «Enfrentamos aranceles más altos que Rusia», señaló, en referencia a que Washington sigue privilegiando la madera europea y rusa por sobre la canadiense.

Lo que sí está sobre la mesa

Entre los puntos que negocian ambos países aparecen rebajas de entre el 10% y el 15% para autos que cumplan con las reglas del T-MEC (hoy pagan 25%), ajustes en acero y aluminio, y el reclamo estadounidense de que el licor de ese país vuelva a los estantes de las licorerías provinciales canadienses. Del lado de los lácteos, Washington cuestiona las cuotas que protegen a los productores canadienses frente al queso estadounidense.

Qué pasa si el miércoles llega sin acuerdo

Si no hay pacto, la Casa Blanca aplicará aranceles del 50% sobre una larga lista de productos, desde lácteos y licores hasta cemento y palos de hockey, aunque los autos y sus partes ya pagan por separado bajo otra medida. Del lado estadounidense, economistas advierten que buena parte de ese costo terminará trasladándose al consumidor en Estados Unidos. Del lado canadiense, el golpe más directo lo sienten los trabajadores de los sectores exportadores: hay manufactureras que ya evalúan trasladar parte de su producción a Estados Unidos para esquivar el arancel, según reportes económicos recientes. Para trabajadores latinos empleados en manufactura, agricultura o la industria maderera de Columbia Británica y Quebec, eso puede traducirse en menos horas o directamente en despidos.

El premier de Ontario, Doug Ford, ya dejó abierta la puerta a una respuesta canadiense: «Todo está sobre la mesa. No podemos seguir cediendo ante Donald Trump», dijo esta semana. Si Ottawa termina respondiendo con sus propios aranceles de represalia, los precios también podrían subir del lado canadiense. Lo que decida Washington en las próximas horas, y cómo responda Ottawa, se sabrá recién cuando el reloj marque la medianoche del miércoles.

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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