Los nuevos pobres de Toronto: trabajan tiempo completo, pero ya no logran vivir como clase media

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Tener un empleo estable, un título universitario y un salario por encima del promedio ya no garantiza pertenecer a la clase media en Toronto. Cada vez más profesionales aseguran que, pese a trabajar tiempo completo, viven al día, aplazan decisiones importantes como comprar vivienda o tener hijos y destinan la mayor parte de sus ingresos a cubrir gastos básicos.

No se trata de personas desempleadas ni de familias en situación de pobreza extrema. Es un fenómeno distinto: trabajadores que hace apenas una década habrían sido considerados económicamente estables, pero que hoy sienten que el costo de vivir en la ciudad crece mucho más rápido que sus ingresos.

Economistas y organizaciones sociales ya hablan de una presión creciente sobre un segmento que históricamente fue el motor económico de Canadá: la clase media urbana.

Un salario que alcanza para menos

En los últimos años, los salarios han aumentado, pero también lo han hecho los alquileres, los alimentos, los seguros, el transporte y los servicios públicos.

Para muchos hogares, el incremento en el costo de vida ha absorbido prácticamente cualquier mejora salarial.

Según Statistics Canada, la inflación general se ha moderado respecto a los niveles alcanzados durante la crisis de precios de 2022 y 2023. Sin embargo, varios de los gastos que más pesan en el presupuesto familiar, como la vivienda, los seguros y algunos alimentos continúan aumentando por encima del ritmo que perciben los consumidores como sostenible.

El resultado es que muchas familias tienen empleo, pagan sus cuentas y cumplen con sus obligaciones financieras, pero cada vez les resulta más difícil ahorrar.

La vivienda cambió las reglas del juego

Si existe un factor que explica esta transformación es el mercado inmobiliario.

Comprar una vivienda en Toronto se ha convertido en un objetivo prácticamente inalcanzable para numerosos profesionales jóvenes, incluso con ingresos superiores al promedio.

Quienes optan por alquilar enfrentan una realidad similar. Los nuevos contratos suelen absorber una parte significativa del ingreso mensual, reduciendo la capacidad de ahorro y retrasando proyectos personales.

La consecuencia es una generación que permanece más tiempo en viviendas compartidas, aplaza la compra de una casa o continúa viviendo con sus padres durante más años que generaciones anteriores.

Tener empleo ya no significa tener tranquilidad

Durante décadas, conseguir un trabajo estable representaba una de las principales garantías de seguridad económica.

Hoy esa relación parece haberse debilitado.

Profesionales de sectores como tecnología, educación, salud, administración, diseño o servicios financieros describen una situación similar: ingresos suficientes para mantenerse a flote, pero insuficientes para construir patrimonio.

Muchos han reducido gastos en ocio, viajes o entretenimiento. Otros han empezado a aceptar trabajos adicionales, realizar consultorías o desarrollar pequeños negocios para complementar sus ingresos.

La sensación de estabilidad financiera ha sido reemplazada por una preocupación constante frente al siguiente aumento del alquiler, del seguro del automóvil o de la cuota hipotecaria.

Una ciudad cada vez más difícil para quienes empiezan

Los más afectados suelen ser quienes intentan construir su vida en Toronto.

Jóvenes profesionales, inmigrantes recién establecidos y familias que comienzan su vida laboral encuentran un mercado donde los salarios iniciales han perdido capacidad frente al aumento sostenido del costo de vida.

Para muchos recién llegados, la promesa de oportunidades económicas en Toronto sigue siendo real, pero el tiempo necesario para alcanzar una estabilidad financiera parece cada vez mayor.

Incluso hogares con dos ingresos enfrentan dificultades para ahorrar lo suficiente como para acceder a una vivienda o enfrentar gastos inesperados sin endeudarse.

¿Está desapareciendo la clase media?

Los economistas no hablan necesariamente del fin de la clase media, pero sí de una transformación profunda.

Cada vez existe una mayor distancia entre quienes ya lograron adquirir vivienda o consolidar patrimonio hace varios años y quienes intentan hacerlo hoy.

Ese cambio está modificando la forma en que los habitantes de Toronto toman decisiones sobre su futuro.

Comprar una casa, cambiar de empleo, formar una familia o incluso permanecer en la ciudad son decisiones que ahora dependen menos del esfuerzo individual y más del comportamiento de un mercado inmobiliario y de un costo de vida que siguen marcando el ritmo de la economía urbana.

La pobreza continúa siendo uno de los mayores desafíos de Toronto. Pero, junto a ella, emerge otra realidad menos visible: miles de personas con empleo, educación y carreras profesionales que descubren que trabajar tiempo completo ya no garantiza una vida de clase media.

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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