Después de varios días en los que el humo de los incendios forestales alteró la rutina de millones de personas, Toronto comienza a recuperar poco a poco la normalidad. La mejora en la calidad del aire permitirá que este viernes la ciudad reanude la mayoría de las actividades suspendidas durante la semana, aunque las autoridades advierten que el riesgo aún no ha desaparecido.
Desde comienzos de esta semana, el humo proveniente de incendios activos en el norte de Ontario y otras provincias cubrió el Área Metropolitana de Toronto, llevando el Índice de Calidad del Aire (Air Quality Health Index) a niveles considerados de alto riesgo. Como consecuencia, la ciudad suspendió campamentos de verano, cerró temporalmente piscinas al aire libre, canceló programas recreativos y recomendó a la población limitar las actividades en exteriores.
La situación también tuvo un impacto en el sistema de salud. Hospitales de Toronto reportaron un aumento cercano al 80 % en las consultas relacionadas con problemas respiratorios, especialmente entre personas con asma, enfermedades pulmonares, adultos mayores y niños.
Durante las últimas horas, las condiciones atmosféricas comenzaron a mejorar gracias a cambios en la dirección del viento, permitiendo que la ciudad anunciara el regreso gradual de los servicios afectados. Si la calidad del aire continúa evolucionando favorablemente, este viernes volverán a funcionar la mayoría de los programas recreativos y actividades al aire libre administrados por el municipio.
Sin embargo, las autoridades municipales y de salud pública insisten en que la normalidad dependerá de la evolución de los incendios forestales, que siguen activos en distintas regiones del país. Un cambio en las condiciones meteorológicas podría volver a desplazar el humo hacia el sur de Ontario en cuestión de horas.
Por esa razón, Environment and Climate Change Canada recomienda a los residentes consultar diariamente el Air Quality Health Index antes de realizar actividades al aire libre, especialmente si pertenecen a grupos vulnerables o tienen previsto hacer ejercicio intenso.
Un verano que obliga a cambiar la rutina
Aunque la ciudad comienza a retomar sus actividades habituales, el episodio dejó en evidencia una realidad que se repite cada vez con mayor frecuencia en Canadá. Los incendios forestales ya no afectan únicamente a las comunidades cercanas a las llamas; sus efectos alcanzan ciudades situadas a cientos e incluso miles de kilómetros, alterando la vida cotidiana, los servicios públicos y la salud de millones de personas.
En los últimos años, Toronto ha tenido que adaptar sus protocolos para responder a estos episodios, con medidas que incluyen la suspensión de actividades recreativas, el cierre preventivo de instalaciones municipales y recomendaciones sanitarias dirigidas a reducir la exposición al humo.
La mejora registrada esta semana representa un alivio para residentes y autoridades, pero también un recordatorio de que la temporada de incendios aún está lejos de terminar y de que la calidad del aire podría volver a deteriorarse en cualquier momento.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter
