Este domingo, cuando más de un millón de personas se agolpen a lo largo de Yonge Street para ver pasar las carrozas del desfile del Orgullo, Toronto va a parecer una ciudad que lo tiene todo resuelto en materia de diversidad. Las banderas arcoíris van a colgar de los balcones, las corporaciones van a repartir calcomanías y las fotos van a inundar las redes sociales con la etiqueta que toque este año. Pero detrás de la fiesta hay grietas que no se ven desde la acera.
Pride Toronto llega a su edición número cuarenta y cinco arrastrando un déficit de alrededor de setecientos mil dólares. Google, Nissan, Home Depot y Clorox, entre otros patrocinadores históricos, decidieron no poner dinero este año. El director ejecutivo de la organización, Kojo Modeste, fue directo: si las cosas no cambian, el Pride de 2027 va a ser más chico. Mucho más chico.
¿Por qué se fueron los patrocinadores?
La respuesta corta es que el repliegue corporativo de las iniciativas de diversidad, equidad e inclusión que se aceleró en Estados Unidos ya cruzó la frontera. Empresas que durante años exhibieron su apoyo al Pride como parte de sus campañas de marca ahora prefieren no exponerse.
La ciudad de Toronto aportó trescientos cincuenta mil dólares y se comprometió a aumentar el financiamiento en los próximos tres años. Pero desde Queen’s Park y Ottawa, las solicitudes de Pride Toronto y de otras organizaciones del Orgullo a lo largo del país no han generado resultados concretos. Los organizadores pidieron tres millones de dólares anuales al gobierno federal y un fondo provincial dedicado. Hasta ahora, nada.
¿Y qué tiene que ver la Ley C-12 con todo esto?
Tiene que ver porque este Pride se celebra bajo una sombra legal que no existía hace un año. La Ley C-12, que entró en vigor en marzo, establece que las personas que soliciten asilo más de un año después de haber ingresado a Canadá ya no serán remitidas a una audiencia completa ante la Junta de Inmigración y Refugiados. En su lugar, solo tendrán acceso a una evaluación de riesgo previo a la deportación, un proceso escrito, sin audiencia oral, y con tasas de aprobación históricamente bajas.
Para cualquier solicitante de asilo, eso es un problema. Para una persona que huyó de un país donde ser gay, lesbiana, bisexual o trans es un delito o una sentencia de muerte social, es potencialmente una catástrofe. Los abogados de inmigración que trabajan con la comunidad, coinciden en un punto: este es exactamente el grupo de personas que más tiempo necesita para revelar la verdadera razón de su huida.
¿Cuánta gente ha quedado en una condición de vulnerabilidad?
IRCC envió cartas de advertencia a unas treinta mil personas cuyas solicitudes de asilo podrían quedar fuera del proceso regular bajo la nueva ley. No se sabe cuántas de esas personas pertenecen a la comunidad LGBTQ+ porque IRCC no desglosa las cifras por motivo de persecución. Pero organizaciones como The 519, el principal centro comunitario queer de Toronto, reportan un aumento de consultas de personas aterradas por la posibilidad de ser deportadas a países donde enfrentan violencia.
Un desfile que este año pesa más
El tema oficial de Pride Toronto 2026 es «We Won’t Stop». Suena a eslogan, pero este año tiene un filo que no tenía antes. El viernes arranca la Trans March sobre Church Street. El sábado, la Dyke March recorre el mismo corredor. El domingo, el desfile principal baja por Yonge desde Bloor hasta Queen con más de veinticinco mil participantes y doscientos cincuenta grupos.
Para la comunidad latina LGBTQ+ de Toronto, dispersa entre Scarborough, el corredor de Jane y Finch, y los departamentos compartidos del centro, el Pride es una de las pocas instancias del año en las que ser latino y ser queer no se siente como cargar dos maletas a la vez. Es un día en el que esas dos identidades caben juntas.
Que ese mismo fin de semana haya personas de esa misma comunidad esperando una carta que puede decidir si se quedan o si las devuelven a un lugar donde las esperan con violencia es, quizás, la mejor razón para que este desfile no sea solo una fiesta.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter
