El ministro de Comercio, Dominic LeBlanc, regresa este lunes a Washington para retomar las conversaciones con Estados Unidos, apenas unos días después de una reunión el jueves que calificó de constructiva y detallada. Ambos países acordaron sostener reuniones diarias a distintos niveles mientras se acerca el plazo del 19 de agosto para un nuevo arancel del 50%.
¿Qué pasó en la reunión del jueves?
LeBlanc y la negociadora en jefe de Canadá, Janice Charette, se reunieron el jueves en Washington con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer. Fue el segundo viaje de LeBlanc a la capital estadounidense en apenas dos semanas, una señal de que Ottawa quiere mantener la conversación activa mientras corre el reloj. Después de la reunión, LeBlanc les dio una actualización a los gobiernos provinciales y territoriales sobre cómo avanzaban las conversaciones, un gesto que refleja cuánto depende cualquier acuerdo final de que las provincias estén de acuerdo con lo que Ottawa negocia en su nombre.
¿Qué está buscando Canadá en la mesa?
Según fuentes con conocimiento de la negociación, Canadá no está pidiendo la eliminación total de los aranceles estadounidenses, algo que hoy parece fuera de alcance, sino un trato de nación más favorecida en todos los sectores: no arancel cero, sino la tarifa más baja posible dentro de cada categoría de producto frente a cualquier otro socio comercial de Estados Unidos. El primer ministro Mark Carney resumió el objetivo el jueves, hablando desde Saguenay, Quebec: dijo que Canadá busca «un acuerdo integral, un acuerdo global» que cubra todos los sectores estratégicos, incluido el automotriz, uno de los más expuestos a esta disputa.
¿Qué dice la oposición sobre la estrategia?
El líder conservador Pierre Poilievre cuestionó el enfoque del gobierno en una rueda de prensa en San Juan de Terranova. Dijo que no entendía la estrategia de hacer concesiones antes incluso de sentarse a negociar, y acusó a Carney de no estar exigiendo un mejor trato para Canadá. Carney respondió sin nombrarlo directamente: «sea cual sea el adjetivo que se use, estamos defendiendo a los trabajadores y las empresas canadienses», dijo. Es un intercambio que probablemente se repita en las próximas dos semanas, mientras la fecha límite se acerca y cada bando busca quedar del lado correcto de la historia si las negociaciones fracasan.
¿Qué hay en juego si no se logra un acuerdo?
El sector automotriz quedaría entre los más golpeados de todos. Una sola pieza puede cruzar la frontera entre Canadá y Estados Unidos hasta ocho veces antes de terminar ensamblada en un vehículo, así que un arancel adicional del 50% no golpea una sola vez, sino en cada cruce. La producción automotriz canadiense ya cayó 5.4% en 2025, una baja más pronunciada que la de Estados Unidos o México, y las compras canadienses de autos fabricados en Estados Unidos bajaron cerca de 5,600 millones de dólares entre abril de 2025 y marzo de 2026, mientras los consumidores canadienses se volcaron hacia autos de Japón, Corea del Sur y Alemania.
Canadá también está preparando herramientas de respuesta por si los aranceles entran en vigor el 19 de agosto, esta vez sin apuntar a más aranceles espejo, sino a medidas dirigidas a limitar el acceso preferencial de Estados Unidos a contratos públicos, minerales críticos y energía canadiense. El gobierno se ha negado a dar detalles mientras las conversaciones sigan abiertas, lo que deja a LeBlanc con doce días para conseguir en Washington lo que todavía no logró en dos viajes.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter


