TORONTO. Tener un automóvil en Toronto ha dejado de ser una decisión automática para muchos residentes. Entre el alto costo de los seguros, el combustible, el estacionamiento y el mantenimiento, cada vez más personas optan por depender del transporte público, la bicicleta o simplemente caminar. Sin embargo, la respuesta a una pregunta frecuente entre quienes llegan a la ciudad ¿es posible vivir sin carro? depende, en gran medida, del lugar donde se viva.
En barrios bien conectados por el Toronto Transit Commission (TTC), la respuesta suele ser afirmativa. Sectores como Downtown, Midtown, North York Centre o partes de Etobicoke y East York cuentan con estaciones de metro, líneas frecuentes de autobuses y tranvías, además de una creciente red de ciclorrutas y calles adaptadas para peatones.
En esas zonas, muchas personas realizan sus desplazamientos diarios sin necesidad de tener un vehículo propio.
Contenido
El costo de tener un automóvil
La decisión también pasa por las finanzas.
En Toronto, ser propietario de un carro implica asumir gastos que van mucho más allá de la compra del vehículo. Seguro, combustible, mantenimiento, parqueaderos y licencias pueden representar varios miles de dólares al año.
A ello se suma el tiempo perdido en congestiones, especialmente durante las horas pico, cuando los principales corredores de la ciudad registran algunos de los tiempos de desplazamiento más altos de Canadá.
Para quienes utilizan el automóvil solo de forma ocasional, servicios de car sharing, alquiler por horas o aplicaciones de transporte pueden resultar más económicos que mantener un vehículo propio durante todo el año.
Cuando el carro sigue siendo necesario
La situación cambia en barrios más alejados del centro o en zonas donde el transporte público tiene menor frecuencia.
En sectores del extremo norte de Scarborough, Etobicoke o North York, algunos residentes deben realizar varios transbordos para llegar a su trabajo o estudio, lo que puede duplicar el tiempo de viaje frente al automóvil.
También hay quienes necesitan un vehículo por motivos laborales, para transportar herramientas o por responsabilidades familiares, como llevar niños pequeños a distintas actividades o atender personas con movilidad reducida.
Una ciudad que quiere depender menos del automóvil
La planificación urbana de Toronto busca precisamente reducir esa dependencia.
La ciudad continúa ampliando corredores para bicicletas, mejorando la infraestructura peatonal y desarrollando proyectos de transporte público como las nuevas líneas de metro y el Ontario Line, con el objetivo de ofrecer alternativas más rápidas y confiables al uso del carro.
Al mismo tiempo, iniciativas como Complete Streets promueven calles diseñadas para que peatones, ciclistas, usuarios del transporte público y conductores compartan el espacio de forma más segura.
Una decisión que depende del estilo de vida
Para un estudiante que vive cerca de una estación de metro, un automóvil puede representar un gasto difícil de justificar. Para una familia que reside en un sector con poca oferta de transporte o que necesita desplazarse diariamente a distintas zonas de la ciudad, la realidad puede ser muy diferente.
Por eso, más que preguntarse si Toronto es una ciudad para vivir sin carro, la pregunta correcta es otra: ¿el barrio donde vivo me permite hacerlo?
La respuesta varía de una calle a otra y refleja uno de los principales retos de la ciudad: lograr que la movilidad sostenible sea una opción real para un número cada vez mayor de residentes.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





