UN AMATEUR EN LA FIESTA DE CINE MÁS GRANDE DE CANADÁ 

Esta fue mi primera vez… 

Like a virgin, entré a uno de los festivales de cine más importantes del mundo y el más importante de Canadá. El TIFF, de hecho, es considerada una de las ventanas más determinantes para las películas que aspiran llegar a los premios Oscar de la academia. Más allá de esto, la diversidad cultural que enriquece al país se respira en cada esquina de las cerca de diez cuadras a la redonda que se cierran para llevar a cabo el festival con proyectos de todos los continentes y todas las razas.

De Todito

Cada segunda semana de septiembre, Toronto se viste de cine. En esta 51ª edición del festival me encontré todo tipo de actividades relacionadas al séptimo arte como proyecciones experimentales, charlas sobre guion, dirección y/o producción, o el futuro de la industria frente a la inteligencia artificial y muchas dictadas por figuras al nivel de John Malcovich o Sir Gary Oldman. Hallé hasta un museo interactivo dedicado a preservar la memoria del gran director italiano, Federico Fellini, donde podían verse artículos como su máquina de escribir personal y los guiones originales con anotaciones del propio Fellini. Además de todas las atracciones, siempre se camina en el festival con la posibilidad latente de encontrarse con una de las tantas estrellas que hacen parte del evento. 

Una experiencia de película al alcance de todos

Vivir 10 días consecutivos de conversatorios, entrevistas, proyecciones, galas y premieres con algunos de los proyectos cinematográficos más importantes y algunas de las estrellas más reconocidas del mundo puede sonar a algo costoso o exclusivo. No lo es. La entrada para recorrer el festival y sus atracciones es libre, las entradas a las películas varían entre los $25 a los $120 dólares, dependiendo de si se trata de una premier y de la silla escogida. Los autógrafos, el saludo y el selfie con tu estrella favorita no tienen precio y son tan libres como la entrada, al igual que el ambiente creativo y cultural que se respira en cada calle, en cada teatro y en cada restaurante aledaño al evento. 

Un evento de talla mundial

Además de los proyectos, estrellas e invitados de todo el mundo, entre el público asistente a esta 51ª edición me encontré visitantes de muchos países. México, Colombia, España, China, Chile, Argentina, etc. Todos congregados en esta fiesta del séptimo arte, esperando ver los últimos proyectos y a sus estrellas favoritas. El ambiente entre todos, así como el de las celebridades invitadas, fue de comunión y entusiasmo. Este es un festival de no perderse y que, cada año, se reivindica como un evento cinematográfico de talla mundial. 

Para más informes sobre el festival de cine y otras novedades del mundo cultural, no dejen de leer las entregas de The Spanish Media. 

Redacción de Carlos Salazar

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