Toronto suma 200 viviendas del modelo que redujo las visitas a salas de emergencia

En 2024 la red de hospitales University Health Network, conocida como UHN, probó algo que no se había hecho en Canadá: un edificio de 51 apartamentos en su campus de Parkdale para personas sin vivienda que llegaban una y otra vez a la sala de emergencias. Dos años después los números convencieron a Ottawa, a la ciudad y a la fundación del propio hospital. Este jueves anunciaron 200 viviendas más del mismo modelo, repartidas en tres sitios nuevos.
¿Qué hizo distinto Dunn House?
La idea detrás del proyecto, que se llama Dunn House, era sencilla de explicar y difícil de ejecutar. Darle a alguien un techo estable y atención médica intensiva en el mismo lugar donde vive, para tratar la causa de la enfermedad en vez de apagar incendios en urgencias.
Los apartamentos originales son estudios de 275 pies cuadrados. Pequeños, pero con cocineta y baño privado, y algunos adaptados para personas con problemas de movilidad.
«Dunn House fue la prueba», dijo Andrew Boozary, jefe de medicina social de UHN. «Hoy es la escala».
¿Qué dicen las cifras del primer año?
Según datos de la ciudad y del hospital, los residentes de Dunn House redujeron sus visitas a la sala de emergencias en 52 por ciento durante el primer año, lo que significó 413.000 dólares menos en costos. Los días que pasaron internados en una cama de hospital cayeron 79 por ciento, y ahí el ahorro fue de 1,7 millones más. En total, un edificio de 51 unidades le quitó alrededor de 2 millones de dólares de encima al sistema de salud en doce meses.
Hay otro dato que dice bastante: menos del cinco por ciento de los inquilinos volvió al sistema de albergues de la ciudad en ese primer año.
¿Dónde van los nuevos edificios y quién paga?
El primero de los tres sitios nuevos cambia la receta. En vez de construir desde cero, van a convertir un edificio de oficinas cerca del Toronto Western Hospital en 80 unidades. El ministro federal de Vivienda, Gregor Robertson, reconoció que convertir una oficina es un enfoque «muy distinto» al que se usó hasta ahora, pero dijo que permite aprovechar infraestructura que ya existe. La ubicación exacta y el precio de compra no se dieron a conocer.
La alcaldesa Olivia Chow señaló que, además de ese edificio de 80 unidades, vienen dos sitios más. CreateTO, la agencia inmobiliaria de la ciudad, todavía está buscando el terreno para esos dos y no hay fecha para cuando termine esa búsqueda.
Aparte va Spring House, la segunda etapa del proyecto, que tendrá 54 camas y rompe tierra en diciembre. Igual que Dunn House, se levanta en terreno de UHN donado a la ciudad. Sumando todo, cuando los cinco edificios estén listos, Toronto tendría cerca de 300 viviendas construidas bajo este modelo de «medicina social».
La plata se reparte así: Ottawa pone 25 millones de dólares para el edificio de oficinas, la ciudad aporta 19 millones y la fundación de UHN otros 20 millones para la construcción más grande.
¿Y le sirve a quien ya tiene techo?
Sí, por dos vías que no son obvias. La primera es la sala de espera. Cualquiera que haya pasado seis horas en una emergencia de Toronto con un hijo con fiebre sabe lo que significa que el sistema esté tapado; si los pacientes que más vuelven dejan de volver, la fila se mueve distinto para todos.
La segunda es la plata pública. Dos millones de dólares ahorrados en un solo edificio de 51 apartamentos es el tipo de cifra que pesa cuando Ottawa y la ciudad deciden dónde poner el presupuesto del año que viene, y eso toca desde los tiempos de espera hasta el impuesto predial.
«¿Qué le receta uno a la condición terminal de no tener vivienda? Le recetamos una casa, y después construimos la atención médica y social alrededor», dijo Boozary. «Esto es apenas el comienzo».
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




