Tener un teléfono inteligente a los 12 años se asocia con más síntomas de trastornos alimentarios a los 14

Los adolescentes que tienen un teléfono inteligente a los 12 años presentan una mayor probabilidad de experimentar síntomas relacionados con trastornos de la conducta alimentaria dos años después, según un nuevo estudio publicado en JAMA Network Open.

La investigación analizó los datos de 8.957 adolescentes en Estados Unidos que participaron en el estudio Adolescent Brain Cognitive Development (ABCD). De ellos, el 69,5% tenía un teléfono inteligente a los 12 años. Los investigadores compararon la presencia de distintos síntomas alimentarios a esa edad y nuevamente a los 14 años.

A los 14 años, quienes tenían un teléfono inteligente a los 12 mostraron un riesgo mayor de presentar episodios de atracones, conductas compensatorias inapropiadas para evitar aumentar de peso y una mayor tendencia a vincular su autoestima con el peso corporal. En conjunto, presentaron un 49% más de probabilidad de reportar al menos un síntoma de trastorno alimentario que quienes no tenían teléfono a los 12 años, después de ajustar el análisis por otros factores.

Los investigadores advierten que no se ha demostrado una relación causal

El estudio no concluye que tener un teléfono inteligente provoque directamente trastornos alimentarios. Los autores señalan que todavía es necesario investigar los mecanismos que podrían explicar la asociación observada, entre ellos la exposición a redes sociales, las alteraciones del sueño y los procesos relacionados con la imagen corporal.

La investigación encontró además que, entre los adolescentes que tenían un teléfono a los 12 años, casi una cuarta parte reportó al menos un síntoma relacionado con trastornos alimentarios. Los síntomas no necesariamente equivalen a un diagnóstico clínico de un trastorno alimentario.

Los autores destacan que una de las fortalezas del estudio es su carácter longitudinal, ya que permitió observar la relación entre la posesión del teléfono a los 12 años y los síntomas reportados a los 14. Sin embargo, también señalan que se requieren nuevas investigaciones para determinar qué factores asociados al uso temprano de estos dispositivos podrían estar detrás de los resultados.

El estudio se suma a una creciente investigación sobre la relación entre el uso de teléfonos inteligentes, las redes sociales y diferentes aspectos de la salud de los adolescentes. Una revisión sistemática reciente también encontró asociaciones entre el uso problemático de teléfonos inteligentes, un mayor tiempo frente a las pantallas y síntomas relacionados con trastornos alimentarios, aunque señaló la necesidad de más estudios longitudinales para comprender mejor estas relaciones.

Redacción de: Karen Rodríguez A.

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