Qué pasó con ILAC, la escuela de inglés más grande de Canadá que quebró de un día para el otro y dejó a 1.362 estudiantes en el aire

El viernes 18 de septiembre, sin aviso previo más allá de un mensaje en su propia página web, el International Language Academy of Canada (ILAC) se declaró en bancarrota y cerró sus puertas en Toronto y Vancouver. Treinta años de historia, cuatro campus solo en Vancouver, y una de las escuelas de inglés más usadas por estudiantes latinoamericanos en Canadá, cerradas de un viernes a la noche. Esto es lo que se sabe hasta ahora, y lo que le queda por hacer a quien tenía una clase reservada ahí.
¿Cómo se enteraron los estudiantes?
Por la propia página web de ILAC, la noche del viernes 18 de septiembre. La empresa dijo que iba a comunicar directamente a los afectados los próximos pasos, y que iba a actualizar la información ahí mismo a medida que la tuviera. KPMG Inc. quedó designada como síndico de la quiebra. El CEO de ILAC, John DeFranco, lo explicó así: «Los límites a los estudiantes internacionales significan que menos personas pueden acceder a la educación y las oportunidades para las que fuimos creados. Sabemos lo difícil que es esto para nuestros estudiantes y nuestro personal. Estamos trabajando de cerca con los reguladores para asegurar que los estudiantes reciban el apoyo que necesitan durante esta transición, y estamos haciendo todo lo posible para minimizar el impacto en nuestros estudiantes, empleados y socios.»
Berta tenía 18 años y estaba a seis mil kilómetros de casa
Berta Alonso viajó desde Barcelona para estudiar inglés en ILAC. Cuando se enteró del cierre, no lo podía creer: «Todo el mundo pensó que era falso, porque era como, una locura que nadie esperaba.» Y agregó: «Estaba tan asustada y frustrada.» Annabel Wittan, otra estudiante, de 19 años, resumió el problema práctico que enfrentan cientos como ella: «Tengo que mudarme o pagar de nuevo porque no nos devuelven el dinero.»
¿Por qué quebró una escuela con 30 años de historia?
ILAC lo atribuyó a «cambios regulatorios significativos» en el sector de educación internacional durante los últimos tres años. La explicación oficial suena genérica, pero el contexto detrás es concreto: en enero de 2024, el gobierno federal puso un techo a los permisos de estudio internacionales, y desde septiembre de ese mismo año, los graduados de programas de colegios públicos con socios privados, el modelo PPP, muy usado por escuelas de idiomas como ILAC, dejaron de calificar para el permiso de trabajo posgraduación. El resultado, según Adam Shantz, socio gerente de ONCAP, el fondo de inversión que es accionista mayoritario de ILAC desde 2019: «Los límites a nivel sectorial en las admisiones de estudiantes internacionales afectaron negativamente a cada escuela de idiomas del país, incluida ILAC.» Las llegadas de nuevos estudiantes internacionales cayeron 80% entre enero y julio de este año frente al mismo período de 2024, y el total de permisos de estudio vigentes bajó de 928.000 en 2024 a cerca de 698.000 este año.
Una acusación que todavía no se resolvió
No todas las voces alrededor de ILAC coinciden con la versión oficial. Jonathan Kolber, uno de los fundadores de la escuela, escribió en LinkedIn una acusación dura contra la conducción actual: «Les mintieron hasta el último momento. Les prometieron que ILAC nunca iba a quebrar.» Es una acusación grave, hecha por alguien que ya no está en la gestión diaria de la empresa. Hasta el momento, ILAC no respondió públicamente a ese señalamiento puntual. La incluimos porque es parte del relato público alrededor del cierre, no porque esté confirmada.
¿Qué pueden hacer los estudiantes ahora?
Hay tres caminos que se pueden usar en paralelo, y los plazos ya corren. El primero es Languages Canada, la asociación que administra el plan de protección eCAP: los estudiantes tienen hasta cerca del 30 de octubre para reclamar, con prioridad en conseguir un lugar en otra escuela miembro antes que un reembolso en efectivo, que como máximo cubre el 25% de lo que quedaba sin cursar. El segundo son los fondos provinciales: en Ontario, el Training Completion Assurance Fund da unos seis meses desde que el ministerio confirme oficialmente el cierre, y en Columbia Británica, el Student Tuition Protection Fund da hasta un año, pero atención, solo cubre programas registrados como career college, no cualquier curso de idioma suelto. El tercero es presentar una prueba de reclamo directamente ante KPMG, como parte del proceso de quiebra. Quien pagó con tarjeta de crédito también puede iniciar una disputa con el banco, aunque casi siempre hay un plazo de 120 días para hacerlo.
¿Y el permiso de estudio?
Para quien ya está en Canadá y consigue un cupo en otra institución designada, existe una excepción de IRCC por cierre de escuela que permite empezar en el nuevo lugar mientras se tramita la extensión del permiso. Para quien todavía estaba afuera del país con una carta de aceptación de ILAC, no hay atajo: hace falta una carta de aceptación nueva de otra institución designada para pedir un permiso de estudio desde cero.
No es solo ILAC
Gonzalo Peralta, director ejecutivo de Languages Canada, lo puso en términos que van más allá de una sola escuela: «La infraestructura lingüística de Canadá está desapareciendo, y sin ella, en realidad, no podemos construir.» Días antes del cierre de ILAC, EC English había anunciado el cierre de 25 escuelas propias en distintos países. Para la comunidad latina, que durante años usó escuelas como ILAC como primer paso antes de un college, una universidad o el mercado laboral canadiense, esta no es una noticia aislada: es la señal más visible hasta ahora de que ese camino, el de llegar primero con inglés y después resolver el resto, se está volviendo mucho más angosto.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




