Prisiones federales de Canadá distribuirán pajillas de papel para reducir riesgos al inhalar drogas

El Servicio Correccional de Canadá comenzará a distribuir pajillas de papel y otros materiales de reducción de daños a personas privadas de libertad en cárceles federales, como parte de una estrategia destinada a disminuir los riesgos asociados al consumo de drogas dentro de los centros penitenciarios.

Las pajillas estarán disponibles para las personas que inhalan sustancias en polvo o vapores producidos al calentar drogas. Según documentos internos difundidos recientemente, el objetivo es reducir las lesiones dentro de la nariz que pueden producirse al utilizar elementos improvisados o pajillas de plástico, así como disminuir el riesgo de transmisión de infecciones cuando estos objetos son compartidos.

La medida forma parte del marco de atención sobre consumo de sustancias del Servicio Correccional de Canadá, que busca prevenir y reducir los daños relacionados con el uso de drogas y facilitar el acceso de los internos a tratamiento, apoyo y servicios de reducción de daños.

La medida responde a un consumo que ya ocurre dentro de las cárceles

Los datos oficiales muestran que el consumo de drogas dentro de las prisiones federales no es un fenómeno aislado. En la Encuesta Nacional de Salud de 2022, 29% de los 1.404 participantes indicó haber utilizado alguna sustancia dentro de una prisión federal durante los seis meses anteriores.

Entre quienes reportaron consumo, 63% señaló haber inhalado drogas por la nariz. Además, casi la mitad de quienes realizaron esta práctica afirmó haber compartido los elementos utilizados para hacerlo, una conducta que puede aumentar el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas.

Los materiales que serán distribuidos forman parte de un enfoque más amplio de reducción de daños. De acuerdo con la información divulgada sobre el programa, también se contempla la entrega de papel de aluminio para fumar sustancias y tiras para detectar determinadas drogas potencialmente peligrosas. El Servicio Correccional de Canadá reconoce, sin embargo, que estas medidas no eliminan el riesgo de sobredosis ni de intoxicación. Su objetivo es reducir algunos de los daños asociados al consumo que ya se produce dentro de las instituciones.

La política ha generado debate debido a que los materiales están destinados a personas que consumen sustancias ilícitas mientras cumplen una condena. Sus defensores la consideran una medida de salud pública orientada a reducir infecciones y otros daños, mientras que sus críticos cuestionan que el sistema penitenciario proporcione elementos que pueden utilizarse durante el consumo de drogas.

El Gobierno sostiene que la estrategia forma parte de su responsabilidad de proteger la salud y seguridad de las personas bajo custodia y de facilitar su acceso a tratamiento y otros servicios relacionados con el consumo de sustancias. 

Redacción de: Karen Rodríguez A. 

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