Ottawa pidió que devolvieran certificados de ciudadanía y ahora da marcha atrás en algunos casos

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Pocas cosas generan tanta angustia en la vida de un inmigrante como recibir una carta del gobierno diciendo que el documento que prueba que pertenece a este país podría no ser válido. Eso fue exactamente lo que les pasó a varias decenas de personas que habían obtenido su certificado de ciudadanía canadiense bajo una ley relativamente nueva, diseñada para corregir una injusticia histórica.

A mediados de junio, la Registradora de Ciudadanía Canadiense envió correos electrónicos a algunos titulares de certificados obtenidos por descendencia, pidiéndoles que los devolvieran mientras se revisaba su caso. La noticia cayó como un balde de agua fría. Pero este fin de semana, algunos de esos mismos destinatarios recibieron una segunda carta: su ciudadanía fue reconfirmada después de una “revisión exhaustiva”.

¿De qué ley estamos hablando?

Canadá aprobó el Bill C-3, una enmienda a la Ley de Ciudadanía que abrió una vía para que personas con ancestros canadienses pudieran reclamar la ciudadanía por descendencia. Son los llamados “lost Canadians”: gente que por tecnicismos legales de épocas pasadas perdió su derecho a la ciudadanía o nunca lo obtuvo, a pesar de tener padres o abuelos canadienses.

Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, IRCC emitió más de cuatro mil certificados bajo esta vía. Aproximadamente la mitad fueron a personas nacidas en Estados Unidos. Todo parecía funcionar hasta que, sin mucha explicación, la Registradora comenzó a pedir que algunos de esos certificados fueran devueltos.

¿Por qué el gobierno pidió la devolución?

La ministra de inmigración, Lena Diab, no ha explicado con claridad qué detonó las revisiones. Lo que sí dijo es que evidencia obtenida de sitios web como Ancestry.ca no es suficiente para probar ciudadanía por descendencia, y que los solicitantes deben presentar “documentos verificados y autenticados”. Es decir, registros oficiales de nacimiento, matrimonio o ciudadanía de los ancestros, no capturas de pantalla de árboles genealógicos en internet.

El gobierno insiste en que se trata de una revisión, no de una revocación. Los afectados pueden enviar documentación adicional, y si la revisión confirma que la persona tiene derecho al certificado, este se devuelve. Pero para quienes estaban en medio de trámites que dependen de ese documento, compra de propiedad, solicitudes de empleo, planes de viaje, la incertidumbre fue devastadora.

Lo que esto le dice a la comunidad inmigrante

Aunque esta situación afecta principalmente a personas de origen anglosajón que reclaman ciudadanía por ancestros, el mensaje que envía resuena en toda la comunidad inmigrante. Si el gobierno puede pedir que se devuelva un certificado de ciudadanía ya emitido, ¿qué tan seguro es cualquier documento migratorio? La pregunta no es paranoica. Es el tipo de duda que cualquier persona que haya pasado años tramitando papeles en Canadá se hace cuando lee noticias como esta.

IRCC está revisando las más de cuatro mil solicitudes procesadas bajo el Bill C-3. Algunas ya fueron reconfirmadas. Otras siguen en el limbo. Para quienes observan desde la comunidad hispana, la lección es la de siempre: guardar cada documento original, conservar copias de todo lo que se envía, y no asumir jamás que un trámite cerrado es un trámite resuelto para siempre.

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter

 

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