Ontario tiene nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, y el que sale está bajo investigación

Doug Ford rehizo su gabinete el 10 de septiembre. Trevor Jones, diputado por Leamington, queda al frente del ministerio de Trabajo, Inmigración, Formación y Desarrollo de Competencias, la cartera que decide sobre el programa provincial de nominados y las reglas que rigen a quien trabaja por hora en Ontario.
¿Quién se movió y para dónde?
Fueron nueve cambios. Jones asume Trabajo e Inmigración. David Piccini, que ocupaba ese cargo, pasa a Infraestructura. Kinga Surma deja Infraestructura y asume la presidencia del Treasury Board. Sam Oosterhoff va a Agricultura, Zee Hamid a Turismo, Cultura y Juego, y Brian Saunderson entra como ministro de Deporte.
El gabinete se queda en 37 miembros y estrena un ministerio asociado de adopción de inteligencia artificial, en manos de Vijay Thanigasalam.
¿Por qué importa lo que arrastra el ministro saliente?
Porque el traslado de Piccini ocurre con una investigación abierta del comisionado de integridad sobre su manejo del Skills Development Fund, un fondo de 2.500 millones de dólares. El auditor general provincial encontró que cerca de 750 millones en subvenciones se entregaron a solicitantes escogidos políticamente, sin proceso justo, y reportes periodísticos identificaron al menos 100 millones que fueron a parar a empresas con lobistas vinculados a Ford.
Ford defendió el movimiento: «creo que es un movimiento natural. Entrenó a cerca de 750.000 personas en los últimos dos años». La líder del NDP, Marit Stiles, lo leyó al revés: lo llamó «un acto desesperado de un premier que se tambalea» y dijo que el historial del gobierno muestra que «no se le puede confiar el dinero ni los contratos públicos».
¿Qué tiene que ver ese fondo con un inmigrante?
Más de lo que suena. El Skills Development Fund es la bolsa con la que Ontario financia proyectos para contratar, capacitar y retener trabajadores, y también la construcción o adecuación de centros de capacitación, con foco en los oficios y la construcción. Es decir, la vía por la que muchos recién llegados consiguen el certificado que aquí sí vale, después de descubrir que el título de Colombia, Venezuela o Perú no se reconoce automáticamente.
Si esa plata se repartió a dedo, la pregunta no es solo de ética presupuestal. Es sobre cuántos de esos cupos de capacitación llegaron efectivamente a los barrios y a las comunidades que más los necesitaban.
¿Qué queda ahora en manos del nuevo ministro?
Tres cosas que tocan el día a día. El Ontario Immigrant Nominee Program, que es la vía provincial hacia la residencia permanente. El Employment Standards, que es donde se reclama cuando un empleador no paga horas extra, no respeta el salario mínimo o despide mal. Y la capacitación laboral, en plena guerra arancelaria y con la provincia ampliando programas de rescate para empresas golpeadas.
Jones llega, además, a semanas de que el salario mínimo provincial suba a $17.95 la hora el 1 de octubre.
Un nombre nuevo que conviene aprenderse
Cuando una queja laboral se atasca o un trámite del OINP se enreda, la carta de reclamo termina en un escritorio con nombre y apellido. Desde esta semana ese nombre es Trevor Jones.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




