Health Canada aprueba nuevo tratamiento para los sofocos en pacientes con cáncer de mama

Health Canada autorizó el uso de elinzanetant (Lynkuet) para tratar los sofocos y las sudoraciones nocturnas de moderados a severos en pacientes con cáncer de mama que reciben terapia hormonal para reducir el riesgo de que la enfermedad regrese. La nueva autorización entró en vigor el viernes y amplía el uso del medicamento, que había sido aprobado en Canadá en julio de 2025 para tratar síntomas asociados con la menopausia.

Los sofocos y los sudores nocturnos son efectos secundarios frecuentes de los tratamientos que reducen los niveles de estrógeno. Aproximadamente dos de cada tres casos de cáncer de mama son sensibles a las hormonas, por lo que muchas pacientes reciben medicamentos como tamoxifeno o inhibidores de la aromatasa durante períodos que pueden alcanzar entre cinco y diez años. Estos tratamientos ayudan a prevenir la recurrencia del cáncer, pero también pueden provocar síntomas similares a los de la menopausia.

La situación representa un desafío particular porque las terapias hormonales utilizadas habitualmente para controlar los síntomas de la menopausia no son recomendadas para muchas mujeres con antecedentes de cáncer de mama hormonodependiente. Hasta ahora, los médicos han recurrido a medicamentos como gabapentina o determinados antidepresivos para intentar controlar los sofocos, aunque no siempre resultan efectivos o bien tolerados.

Una alternativa sin hormonas

Elinzanetant actúa sobre los receptores de neuroquinina NK-1 y NK-3, que participan en el mecanismo cerebral encargado de regular la temperatura corporal. Cuando los niveles de estrógeno disminuyen, determinadas neuronas pueden volverse hiperactivas y provocar sofocos y sudoraciones nocturnas. El medicamento busca reducir esa actividad sin utilizar hormonas.

La aprobación canadiense se basó, entre otros elementos, en los resultados del estudio clínico OASIS-4, un ensayo de fase 3 que incluyó a 395 mujeres de entre 18 y 70 años que recibían terapia hormonal contra el cáncer de mama y experimentaban al menos 35 sofocos o sudoraciones nocturnas moderados o severos por semana. Las participantes que recibieron elinzanetant presentaron una reducción significativa de estos síntomas y también menos alteraciones del sueño en comparación con quienes recibieron un placebo.

Para algunas pacientes, controlar estos efectos secundarios puede ser especialmente importante para mantener el tratamiento contra el cáncer. La oncóloga Christine Brezden-Masley, de Sinai Health en Toronto, explicó que los sofocos pueden llegar a ser tan debilitantes que algunas mujeres consideran suspender los medicamentos contra el cáncer, algo que se busca evitar.

Para especialistas y organizaciones de pacientes, disponer de una alternativa no hormonal puede ayudar no solo a mejorar el sueño y las actividades cotidianas, sino también a que las pacientes puedan continuar con sus terapias contra el cáncer.

Redacción de: Karen Rodríguez A.

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