Este 1 de julio comenzó oficialmente el proceso de revisión del Tratado entre Canadá, Estados Unidos y México (CUSMA), el acuerdo comercial que regula buena parte del intercambio de bienes y servicios entre las tres economías más grandes de Norteamérica.
Aunque se trata de un proceso que se desarrollará durante los próximos meses y cuyos efectos no serán inmediatos, expertos consideran que la revisión será una de las negociaciones económicas más importantes de los próximos años, ya que definirá el rumbo de sectores como la industria automotriz, la agricultura, la manufactura y el comercio entre los tres países.
Para muchas personas, hablar de tratados comerciales puede parecer un asunto reservado para políticos o grandes empresas. Sin embargo, sus decisiones terminan influyendo en aspectos cotidianos como el precio de algunos alimentos, vehículos, electrodomésticos, productos agrícolas y miles de empleos que dependen del comercio entre Canadá, Estados Unidos y México.
El CUSMA entró en vigor en 2020 para reemplazar el antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). Como parte de sus reglas, los tres países acordaron realizar una revisión conjunta seis años después de su entrada en funcionamiento para evaluar si el tratado continúa respondiendo a las necesidades económicas de la región o si requiere ajustes.
La revisión llega en un momento de alta tensión comercial. En los últimos meses han surgido diferencias entre los tres gobiernos sobre temas como los aranceles, la industria del acero y el aluminio, la fabricación de vehículos eléctricos, las cadenas de suministro y las políticas para proteger industrias nacionales.
Para la comunidad latina que vive en Canadá, especialmente para quienes trabajan en sectores como la manufactura, el transporte, la logística, la agricultura o la industria automotriz, el proceso merece atención. Muchas empresas que operan en Ontario mantienen una estrecha relación comercial con Estados Unidos y México, por lo que cualquier cambio en las reglas podría influir en la inversión, la producción y el empleo.
Sin embargo, los especialistas insisten en que no hay motivos para esperar cambios inmediatos. La revisión apenas comienza y su propósito principal es evaluar el funcionamiento del acuerdo, identificar posibles mejoras y resolver diferencias antes de que se conviertan en conflictos comerciales de mayor escala.
Para los consumidores tampoco se esperan modificaciones en el corto plazo. Los precios de los productos no cambiarán por el simple inicio de la revisión y cualquier ajuste derivado de nuevas negociaciones tardaría meses o incluso años en reflejarse en la economía.
Aun así, el proceso será seguido de cerca por empresarios, trabajadores y gobiernos de los tres países. Canadá exporta cerca del 75 % de sus bienes a Estados Unidos, mientras que México se ha consolidado como uno de sus principales socios comerciales. Esa integración hace que decisiones tomadas en las mesas de negociación puedan terminar repercutiendo en miles de empresas y millones de trabajadores.
Más que una renegociación completa, el proceso representa una oportunidad para actualizar un acuerdo que mueve diariamente miles de millones de dólares en mercancías y servicios. El desafío será encontrar un equilibrio entre proteger los intereses de cada país y mantener una relación comercial que durante décadas ha sido una de las más importantes del mundo.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter
