Durante semanas, familias del este de Hamilton han visto cómo una capa de hollín negro se acumula sobre sus casas, sus patios, sus autos e incluso sobre sus hijos y mascotas. El fenómeno ya generó más de 475 quejas formales, y esta semana se convirtió también en un conflicto político.
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¿Qué está pasando exactamente?
Vecinos del sector de Crown Point, en el este de la ciudad, reportan que el problema comenzó hace aproximadamente dos meses, pero empeoró notablemente en las últimas semanas. La concejala del distrito 4, Tammy Hwang, describió el volumen de quejas como “inusualmente alto”.
El Centro de Acción ante Derrames del Ministerio de Medio Ambiente de Ontario visitó la zona, recolectó muestras y realizó observaciones de campo. Hasta ahora, la fuente exacta del hollín sigue siendo “indeterminada” y el material, “no identificado”, según la propia provincia.
¿Hay un sospechoso?
Evan Ubene, coordinador de la campaña de acero limpio de Environment Hamilton, documentó lo que considera una emisión más grande de lo normal proveniente de una chimenea de la planta siderúrgica Stelco los días 4 y 5 de julio, y reportó el hallazgo a la provincia. CBC Hamilton contactó a Stelco para preguntar si el hollín podría estar vinculado a sus operaciones, pero la empresa no dio una respuesta clara.
Environment Hamilton ahora trabaja junto a investigadores de la Universidad McMaster para analizar muestras de la sustancia que sigue cayendo sobre la ciudad baja.
La oposición entra en la conversación
Este martes, la líder del NDP de Ontario, Marit Stiles, encabezó una conferencia de prensa en el Woodward Park de Hamilton junto a las diputadas provinciales Robin Lennox y Sandy Shaw, exigiendo que el gobierno de Doug Ford haga pública la información que —aseguran— ya tiene sobre la composición del hollín.
“El premier tiene las respuestas. Es momento de compartirlas con la gente de Hamilton”, dijo Stiles.
La población vulnerable y su exposición al problema
Vivir bajo una nube de partículas no identificadas no es solo una molestia estética: sin saber qué contiene el hollín, es imposible evaluar si representa un riesgo real para la salud respiratoria de niños, adultos mayores o personas con condiciones preexistentes, población que incluye a muchas familias inmigrantes que viven en zonas industriales de Hamilton por ser más asequibles.
Mientras la provincia no confirme públicamente qué hay en el aire, la pregunta que queda abierta es simple: ¿por qué toma tanto tiempo dar una respuesta a algo que la gente puede ver, tocar y respirar todos los días?
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





