Colapsan las negociaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos, y Carney ordena represalias arancelarias

La noche del viernes 21 de agosto se rompieron las negociaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos que The Spanish Media viene siguiendo semana tras semana, primero con la pausa de tres días que anunció Trump y después con el supuesto acuerdo del 19 de agosto. Esta vez no hubo pausa ni acuerdo: horas antes de un plazo límite, Washington impuso un arancel del 50% sobre 20 mil millones de dólares en productos canadienses, y el primer ministro Mark Carney respondió suspendiendo las conversaciones y anunciando represalias.

¿Qué pasó exactamente esa noche?

Según reportó la cadena NPR, la negociación se cayó minutos antes de la medianoche del viernes 21 de agosto, cuando Estados Unidos endureció los términos que venía ofreciendo. Horas después, ya el sábado 22, Carney compareció públicamente: dijo que ordenó a su equipo negociador volver de inmediato a Ottawa y confirmó que Canadá quedaba, otra vez, bajo el arancel del 50% que ya se había pospuesto dos veces en las últimas semanas.

¿Por qué se rompió la negociación, según Carney?

«En los últimos días, Estados Unidos propuso nuevos términos que eran antieconómicos, injustos, que socavaban los beneficios netos para Canadá, y que ponían en duda la confiabilidad de cualquier acuerdo», dijo el primer ministro, en una frase que repitió de forma casi idéntica en su discurso oficial y en declaraciones a la prensa. Carney fue más allá: «Canadá tiene lo que el mundo quiere. Y no vamos a permitir que ninguna nación determine nuestro futuro.» Según su oficina, entre las exigencias de último momento de Washington había condiciones sobre la protección del idioma francés y de la cultura canadiense, un punto que Ottawa no estaba dispuesto a negociar.

¿Qué dice Estados Unidos?

La versión de Washington es distinta. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, sostuvo que fue Canadá quien «se negó a cerrar el acuerdo comercial» y que Ottawa llegó con «nuevas exigencias y marchas atrás», pese a que Estados Unidos ya había ofrecido concesiones en acero, aluminio, autos y madera. Ninguna de las dos partes fijó todavía una fecha para retomar la mesa de negociación.

¿Qué significa esto para el hispano que vive y trabaja en Canadá?

Como veníamos contando en estas páginas desde que arrancó esta historia, una porción enorme de lo que Canadá produce tiene como destino el mercado estadounidense, así que un quiebre de esta magnitud no es una discusión lejana de diplomáticos: pega en las fábricas, las granjas y las bodegas donde trabaja buena parte de la comunidad latina, y en el precio de todo lo que se fabrica con acero, aluminio o piezas de auto. Carney ya anunció los aranceles de represalia que Canadá va a aplicar desde el 8 de septiembre, así que la próxima señal a mirar es si esa fecha se cumple o si todavía queda margen para una negociación de emergencia.

Por ahora, después de semanas de pausas, promesas y plazos que se corrían, la negociación entre los dos países queda formalmente detenida, sin ninguna reunión agendada.

Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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