Chow ofrece viajes gratis después de 10 por semana en el TTC

La tarifa del TTC se convirtió en uno de los temas de la elección del 26 de octubre, y los tres candidatos principales llegaron con respuestas que no se parecen en nada. Olivia Chow quiere congelar la tarifa otra vez y regalar los viajes que pasen de diez a la semana. Chris Alexander quiere subirla. Brad Bradford no quiere decir todavía. Para quien se mueve en bus todos los días, la diferencia entre las tres propuestas se mide en plata.

¿Qué propone cada uno?

Chow promete congelar las tarifas en 2027, lo que sería el cuarto congelamiento consecutivo. Sobre eso suma un cambio al tope de tarifa: hoy el beneficio arranca a los 47 viajes en un mes, y ella lo quiere bajar a 10 viajes en una semana, con los viajes siguientes gratis. Su campaña sostiene que ese cambio ya está contemplado en el presupuesto de la ciudad para 2026. En su lista de obras menciona la entrada del TTC al programa de tarifa única del área metropolitana, la recuperación de los niveles de servicio que había antes de la pandemia y el Scarborough Busway, construido en tres años.

Alexander va en la dirección contraria y lo dice sin rodeos. Propone subir la tarifa adulta de PRESTO de 3,30 a 3,40 dólares por viaje y agregar un recargo de 10 centavos en hora pico, bajando al mismo tiempo el costo para adultos mayores, estudiantes y personas de bajos ingresos. Calcula que eso le dejaría al TTC 43 millones de dólares adicionales. A eso le suma una ofensiva contra la evasión de tarifa, de la que espera recuperar unos 57 millones en 2027.

Bradford dice que no va a tocar el tema de la tarifa hasta tener en la mano una auditoría independiente, línea por línea, del gasto de la ciudad y del TTC. Lo que sí promete es una garantía de servicio: si el bus, el tranvía o el tren no llega en 15 minutos, le devuelven el dinero. Y un congelamiento de un año del impuesto predial mientras la auditoría avanza.

¿Por qué aparece esto ahora?

Porque hay un hueco. El TTC proyecta un déficit operativo de 390 millones de dólares para 2027, y ese número es el que obliga a cada candidato a decir de dónde va a salir la plata o qué va a recortar.

Ahí es donde el argumento de Alexander se topa con una objeción técnica. Matti Siemiatycki, director del Infrastructure Institute y profesor de Geografía y Planeación en la Universidad de Toronto, lo puso en términos de proporción: «Un pequeño aumento de tarifa en realidad trae una cantidad relativamente pequeña de dinero». Dicho de otro modo, unos centavos más por viaje no tapan un hueco de 390 millones.

Del lado de los usuarios organizados, la propuesta de Chow tampoco pasa sin reparos. August Puranauth, gerente de campaña de TTC Riders, dijo que quieren ver «una asequibilidad más profunda» en el programa de topes de tarifa. El punto es sencillo: diez viajes a la semana son cinco días de ir y volver, así que el beneficio empieza justo cuando la semana laboral ya terminó.

Cómo leer las promesas antes del 26 de octubre

Haga la cuenta con su propia rutina, que es la única que importa. Si usted toma dos buses para ir y dos para volver, cinco días a la semana, ya va en veinte viajes semanales; con el tope de diez, la mitad de su semana quedaría gratis. Si trabaja tres días presenciales, el beneficio le toca mucho menos.

Y ojo con el otro lado de la cuenta: en la propuesta de Alexander el aumento de diez centavos y el recargo de hora pico son dos cobros distintos, así que quien viaja en hora pico pagaría veinte centavos más por viaje. El que paga más es precisamente quien no puede elegir a qué hora entra a trabajar. Esa es la parte que conviene mirar en los próximos debates, porque ninguno de los tres va a resolver los 390 millones sin que alguien ponga la diferencia.

Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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