La casa donde se supone que vive quien gobierna Canadá, lleva vacía desde hace más de diez años. Este viernes, el primer ministro Mark Carney presentó un plan para cambiar eso: restaurar el 24 Sussex Drive, la residencia oficial en Ottawa, a través de un concurso de diseño abierto a firmas canadienses y una campaña nacional de recaudación de fondos.
La idea es que el dinero no salga exclusivamente del bolsillo público. La Rideau Hall Foundation, una organización sin fines de lucro vinculada a la oficina del Gobernador General, liderará la campaña para cubrir la mayor parte del costo. Aunque todavía no hay una cifra definitiva, estimaciones del año pasado situaban el proyecto en un rango que podría superar los cien millones de dólares.
¿Quién va a diseñar la nueva residencia?
El gobierno lanzará un concurso de diseño exclusivo para empresas canadienses. El Royal Architectural Institute of Canada asesorará en la estructura de la competencia, y el reconocido arquitecto Moshe Safdie, responsable de proyectos emblemáticos como Habitat 67 en Montreal, presidirá el jurado que evaluará las propuestas.
Se espera que el diseño ganador se anuncie antes del 1 de julio de 2027. La firma seleccionada no solo propondrá el concepto, sino que también ejecutará la construcción. Un panel asesor independiente también participará en la evaluación.
¿Por qué importa una casa oficial?
Desde que Stephen Harper vivió allí por última vez, ningún primer ministro ha ocupado el edificio de 34 habitaciones. Justin Trudeau optó por Rideau Cottage, y Carney ha seguido el mismo camino. La propiedad, construida en 1868 junto al río Ottawa, acumula problemas estructurales serios: asbesto, sistemas eléctricos obsoletos y una envolvente que necesita reemplazo completo.
Carney ha dicho que quiere que sus sucesores puedan volver a vivir en Sussex Drive. Más allá del simbolismo, la decisión llega en un momento donde la relación entre el gasto público y las prioridades ciudadanas está bajo la lupa. La opción de financiarlo con donaciones privadas busca precisamente esquivar esa tensión.
El anuncio marca el fin de años de indecisión política sobre el futuro del inmueble. El concurso de diseño y la campaña de recaudación arrancan de inmediato, aunque queda por ver si la ambición del proyecto se traduce en un calendario realista y en fondos suficientes para completarlo.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





