Hay una frase que se repite mucho entre quienes trabajan en servicios de asentamiento para inmigrantes en Toronto: “Las reglas cambiaron y la gente no se enteró”. Con la publicación de nuevas regulaciones propuestas el 19 y 20 de junio en la Gaceta de Canadá, esa frase cobra un sentido urgente. El gobierno está rediseñando el sistema de asilo, y las consecuencias ya se están sintiendo.
Las regulaciones buscan implementar los cambios introducidos por la Ley C-12, conocida como la Ley de Fortalecimiento del Sistema de Inmigración y Fronteras de Canadá. El objetivo declarado es modernizar el proceso, hacerlo más rápido y más ordenado. Pero para quienes están en medio de una solicitud de refugio, o piensan hacer una, los detalles importan más que las intenciones.
¿Qué cambia en la práctica?
Lo primero que hay que entender es que ahora existen plazos más estrictos. Quien haya entrado a Canadá después de mediados de 2020 y haya esperado más de un año para presentar su solicitud de asilo podría ver que su caso ni siquiera sea referido a la Junta de Inmigración y Refugiados. Es decir, no es que el caso se rechace después de ser evaluado: es que directamente no llega al tribunal.
Además, quienes cruzan la frontera terrestre entre Estados Unidos y Canadá por fuera de los puntos oficiales de entrada y tardan más de dos semanas en presentar su solicitud también quedan excluidos. Es una medida que apunta directamente a quienes usaban la ruta de Roxham Road o caminos similares, un fenómeno que marcó la política migratoria canadiense durante años.
Menos solicitudes, más preguntas
Los números ya reflejan el cambio de rumbo. Entre enero y abril de este año, las solicitudes de asilo en Canadá cayeron de manera significativa respecto al mismo período del año pasado. Esa caída no es casualidad: responde tanto a las nuevas restricciones como al mensaje que envían. Para muchos potenciales solicitantes, especialmente quienes llegan desde países latinoamericanos a través de Estados Unidos, el camino se estrechó.
Pero la baja en las cifras no significa que la necesidad de protección haya desaparecido. Las organizaciones que trabajan con solicitantes de refugio en Toronto advierten que lo que se está viendo es gente que simplemente dejó de intentarlo, no gente que dejó de necesitarlo. Y eso plantea un dilema ético que las regulaciones, por eficientes que sean, no resuelven.
Una ventana para opinar
Las regulaciones están en período de consulta pública durante treinta días. Cualquier persona, organización o grupo comunitario puede enviar sus comentarios al gobierno federal antes de que se conviertan en norma definitiva. Para la comunidad hispana en Canadá, muchos de cuyos miembros llegaron al país precisamente a través del sistema de refugio, esta consulta no es un trámite burocrático: es una oportunidad de hacer oír su voz sobre reglas que afectan a familiares, amigos y compatriotas que todavía están en el camino.
Las nuevas reglas se implementarán más adelante en 2026. Lo que se decida en las próximas semanas definirá si el sistema de asilo canadiense se vuelve simplemente más rápido, o si también se vuelve más justo.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





