Bradford promete borrar el impuesto municipal de compra sobre el primer millón cien mil dólares de la vivienda: unos $18.000 menos al firmar

La exención sería solo para vivienda principal y dejaría por fuera a los inversionistas. Le costaría a Toronto unos $300 millones al año. Chow responde que esa plata tendría que salir de recortar servicios.

¿Cuánto se ahorraría de verdad?

El candidato Brad Bradford propuso eliminar el impuesto municipal de transferencia de tierras sobre el primer $1,1 millón del precio de compra de una vivienda principal en Toronto, lo que en una casa de ese valor significa unos $18.000 menos el día del cierre. Las propiedades que cuesten más seguirían pagando el impuesto sobre el excedente de esa cifra.

Aquí va la letra que no aparece en los titulares: el comprador seguiría pagando el impuesto provincial de transferencia, que se cobra a una tasa parecida. Es decir, el alivio cubriría aproximadamente la mitad de ese costo, no el total. Hoy, según la junta inmobiliaria de Toronto, alguien que no es comprador primerizo paga alrededor de $36.000 entre los dos impuestos por una vivienda de precio promedio en la ciudad.

Un dato para dimensionar: el precio promedio de una vivienda en Toronto, sumando todos los tipos de propiedad, fue de $979.684 en agosto.

¿Quién quedaría por fuera?

La exención sería solo para vivienda principal, así que cubre a compradores primerizos y a quien vende su casa en la ciudad para comprar otra. Los inversionistas y arrendadores con más de una propiedad en Toronto, que según la campaña de Bradford representan cerca del 29% de las compras, no calificarían.

También quedarían intactas las tasas altas para vivienda cara. El concejo las subió este año: una propiedad de entre $3 millones y $4 millones paga hoy 4,4% de impuesto municipal, con una escala que sube hasta 8,6% por encima de los $20 millones.

Bradford agregó que quiere actualizar el reembolso para compradores primerizos, congelado en los primeros $400.000 del precio desde 2008. Con los precios actuales ese tope exime por completo a apenas 2,6% de las viviendas de la ciudad; su propuesta lo ataría al precio promedio del año anterior y llevaría la cobertura, según su campaña, hasta dos tercios de las reventas.

¿De dónde saldrían los $300 millones?

De dos fuentes que todavía no existen. Una, los dividendos de convertir Toronto Water en empresa pública de servicios, que fue su anuncio del lunes. Dos, un cambio contable para pagar las obras de infraestructura a lo largo de su vida útil en vez de financiarlas con el presupuesto operativo del año.

El tamaño del hueco no es menor. El impuesto municipal de transferencia le dejó a la ciudad $805 millones en 2025 y el presupuesto de 2026 proyecta $850 millones; según el cálculo del propio Bradford, los $300 millones equivalen a cerca del 35% de esa recaudación. Y ese dinero entra directo al presupuesto operativo, que es el que paga los servicios del día a día. Bradford aseguró que «ni un solo» servicio municipal se recortaría.

El plan necesita aprobación del concejo. Cuando le preguntaron si usaría los llamados poderes de alcalde fuerte para sacarlo adelante, respondió que sí.

¿Qué responden los otros candidatos?

Chow fue cortante: «el concejal Bradford dirá lo que sea en época electoral, y encontrar esos millones significa que hay que recortar servicios». Dijo que no va a recortar los servicios públicos de los que depende la gente, y sobre la empresa de agua agregó que el plan pondría el control en manos de otro: «tiene que ser nuestra, les pertenece a los residentes de Toronto, no la vamos a regalar».

Chris Alexander, exparlamentario federal y también candidato, puso la cuenta sobre la mesa: «trescientos millones de dólares al año, todos los años, de una ciudad que ya está más de mil millones corta. Solo hay tres formas de cubrirlo: subir impuestos, recortar un servicio o endeudarse. ¿Cuál está eligiendo? Tiene que decirlo». La ciudad proyecta un faltante cercano a $1.100 millones de cara a 2027.

La junta inmobiliaria de Toronto, en cambio, celebró la propuesta. Su presidente, Daniel Steinfeld, sostuvo que después de casi 18 años el impuesto municipal no ha hecho más asequible a la ciudad, y que reformarlo ayudaría a compradores primerizos, a familias que crecen y a adultos mayores que quieren mudarse a algo más pequeño sin salir de su barrio.

La letra pequeña que conviene leer

Para la familia latina que lleva años juntando la cuota inicial, esto puede sonar a la diferencia entre comprar y seguir arrendando, y justo por eso hay que ser preciso: el alivio no existe hoy. Depende de que Bradford gane el 26 de octubre y de que el concejo lo apruebe.

La historia local invita a la cautela. Toronto es la única ciudad de Ontario con facultad para cobrar su propio impuesto de transferencia. Rob Ford prometió eliminarlo en la campaña de 2010 y no pudo; en 2013, el personal técnico de la ciudad advirtió contra un recorte de 10% porque el impuesto se había vuelto una fuente de ingresos propios clave y sostenible desde su creación en 2008, y una propuesta posterior de recortarlo 5% fue derrotada en el concejo.

Y un detalle práctico si usted está comprando en estas semanas: la campaña dice que el beneficio aplicaría a las viviendas compradas desde el 29 de septiembre, es decir de forma retroactiva hasta la fecha del anuncio. Es una promesa de campaña, no una norma vigente, y así hay que tratarla a la hora de firmar.

Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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