Quién está detrás de la gala de la herencia latina en Brampton

La tercera Latin Heritage Gala se hizo el sábado 17 de octubre en el Pearson Convention Centre, con la selva latinoamericana como tema de la noche. Detrás está una abogada colombiana que lleva casi dos décadas metiendo la cultura latina en la agenda de Mississauga.
Lo que corresponde aclarar de entrada
Antes de contar la noche, el lector tiene derecho a saber dónde estábamos nosotros.
The Spanish Media participó en la gala como patrocinador bronce y como medio de comunicación. Y la presentación oficial del evento estuvo a cargo de Martha Pinzón, directora de este medio, como maestra de ceremonias.
Dicho eso, lo que sigue tiene interés para alguien que no fue, y es por eso que lo contamos.
Cómo fue la noche
La organización se llama Canadian Latin Heritage Association y el tema de esta edición fue la jungla.
El evento se hizo en el Pearson Convention Centre, en 2638 Steeles Avenue East, en Brampton, con puertas desde las 5:45 de la tarde. La ambientación llevó la fauna latinoamericana al salón: el jaguar, las aves de los bosques tropicales, los mamíferos de los distintos niveles de la selva.
La música la puso la orquesta Latin Vibes y el DJ Albert Moreno, con una hora loca a cargo de Bravo Show Entertainment y un menú de cuatro tiempos. La velada se estiró hasta pasada la medianoche.

La mujer que organiza esto
Isabel Cuéllar es la fundadora y directora ejecutiva de Canadian Latin Heritage Association, y su recorrido explica bastante por qué existen estos eventos.
Es colombiana y abogada de su país. Se fue a Boston en el año 2000, donde trabajó como settlement worker en una organización sin ánimo de lucro, es decir, ayudando a recién llegados con los primeros trámites y la primera orientación, y participó en la fundación de Alianza Colombo Americana.
Vive en Mississauga desde 2004 y desde 2008 trabaja para incluir a la comunidad latinoamericana en la vida cultural de la ciudad. También dirige Colombia en Mississauga y fundó el Mississauga LATIN Festival. Su biografía cuenta más de veinte años de trabajo con comunidades diversas y de producción de grandes eventos culturales.
Puesto en contexto: alguien que empezó atendiendo recién llegados en una oficina terminó dirigiendo dos de las plataformas culturales latinas más visibles de Peel, el festival de Mississauga y esta gala. Esa trayectoria es la historia que normalmente no se cuenta de los eventos comunitarios.
Octubre es Mes de la Herencia Latinoamericana por ley federal
Este dato le falta a la mayoría de la gente que celebra en octubre.
No es una costumbre ni una iniciativa de una provincia. Es una ley del Parlamento de Canadá, la Latin American Heritage Month Act, que recibió la sanción real el 21 de junio de 2018. Su artículo 2 establece que, en todo Canadá, cada año, el mes de octubre se conocerá como Mes de la Herencia Latinoamericana.
O sea que cuando una organización monta una gala en octubre no está improvisando un pretexto, está ocupando un espacio que la comunidad consiguió legislar.

La selva como argumento, no solo como decoración
El tema de la noche tiene un respaldo que vale la pena citar bien.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en América Latina y el Caribe se encuentra cerca del 60% de la vida terrestre del planeta, además de una enorme diversidad de especies marinas y de agua dulce. La región alberga tres de los cinco países con mayor número de aves, anfibios, mamíferos, reptiles, peces y plantas.
Esa es la cifra que sostiene la idea de la gala: que la herencia latinoamericana no está solo en la comida, la música y las tradiciones, sino también en la Amazonía, el Chocó biogeográfico y los humedales que están detrás de los países de donde venimos.
Por qué una fiesta es también una puerta
Hay una parte de estos eventos que se ve poco y pesa mucho, sobre todo en una semana como esta.
A la gala asistieron integrantes de la comunidad, invitados especiales, representantes de gobierno y candidatos de las elecciones municipales de Ontario, que se votan el lunes 26 de octubre. Es decir, que una parte de la comunidad latina de Peel tuvo acceso directo, en un salón, a personas que, cinco días después, podían estar administrando su ciudad.
Ese acceso es exactamente lo que suele faltarle a una comunidad inmigrante: no la invitación a votar, que llega por correo, sino la posibilidad de hablarle de frente a quien va a decidir sobre su ruta de bus, su centro comunitario o su permiso de negocio.
Para quien organiza, la cuenta es más simple. Cada edición que funciona facilita conseguir el salón, los patrocinadores y la atención para el año siguiente. Y cada año en que la comunidad responde a la convocatoria es un argumento que no hace falta explicar.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




