Cinco de las diez preguntas del referendo de Alberta eran sobre inmigrantes

El referendo del lunes en Alberta se conoció en todo el país por la pregunta de la separación, que era la número diez. Las cinco primeras de la papeleta preguntaban algo bastante más concreto: a quién le corresponde la salud, la educación y la ayuda social que paga la provincia.

Qué preguntaba exactamente la papeleta

Las cinco primeras preguntas no eran constitucionales y apuntaban directamente a quien había llegado al país hace poco.

La primera pedía más control provincial sobre la inmigración, priorizando la migración económica y dando preferencia a los albertanos en los nuevos empleos. La segunda proponía una ley que limitara los programas financiados por la provincia, salud, educación y servicios sociales, a ciudadanos, residentes permanentes y personas con un estatus aprobado por Alberta.

La tercera exigía que un residente no permanente residiera durante doce meses en la provincia para calificar para el apoyo social. La cuarta planteaba cobrarles a los residentes no permanentes y a sus familias un cargo o una prima por atención de salud y educación. La quinta pedía exigir prueba de ciudadanía para votar en elecciones provinciales, como un pasaporte, un certificado de nacimiento o una tarjeta de ciudadanía.

Las otras cinco

Las preguntas seis a nueve eran constitucionales y apuntaban a la relación con Ottawa: que la provincia designe a los jueces del King’s Bench y del tribunal de apelaciones, que se elimine el Senado, que Alberta pueda salirse de programas federales conservando la plata, y que la ley provincial tenga prioridad cuando choque con la federal.

La décima es la que llenó los titulares. Preguntaba si Alberta debe seguir siendo provincia de Canadá o si debe empezar el proceso legal para un referendo vinculante de separación. Elections Alberta calculaba los resultados de esa pregunta entre la una y las cuatro de la madrugada del martes, hora de Alberta, así que al cierre de este texto no estaban publicados.

La participación venía alta. Hasta el domingo por la tarde ya habían votado 1.356.873 personas entre urna anticipada y correo, sobre un padrón de 3.148.343, es decir cerca del 43,1% del electorado antes incluso del día de la elección.

Ni siquiera la décima obliga al gobierno

Este es el punto que más se pierde en la cobertura y el que más conviene entender.

Elections Alberta consigna que los resultados de las cinco preguntas sobre inmigración y servicios no son vinculantes, y que tampoco lo es el de la décima, la de la separación. Así quedó establecido en las órdenes que fijaron la consulta. Para las cuatro constitucionales, de la sexta a la novena, la agencia no incluye esa aclaración.

O sea que un sí no convierte nada en ley por sí mismo, y que la décima ni siquiera separaba a Alberta de Canadá: lo que planteaba era arrancar el proceso legal para un segundo referendo, ese sí vinculante. Lo que el resultado le da a la premier Danielle Smith es respaldo popular para legislar en esa dirección si decide hacerlo.

Smith votó por adelantado la semana pasada por quedarse en Canadá, y al mismo tiempo pidió el sí en las otras nueve, que su gobierno quiere usar como mandato. O sea que la jefa del gobierno provincial respaldó públicamente las cinco preguntas sobre servicios.

Lo que ya decían las encuestas

Las cifras previas ayudan a entender por qué estas preguntas llegaron a la papeleta.

Una encuesta de Leger hecha en marzo, con 1.001 albertanos consultados, midió tres de las propuestas y las tres salieron con mayoría clara: limitar los programas provinciales a ciudadanos y residentes permanentes, 63% de apoyo contra 24% de rechazo; cobrarle una prima por salud y educación a quien tiene estatus no permanente, el mismo 63% contra 24%; y exigir doce meses de residencia antes de acceder a apoyos sociales, 65% contra 23%.

Sobre la separación, otra medición de Leger, de principios de octubre, encontró que el 70% estaba a favor de seguir siendo provincia y el 22% a favor de arrancar el proceso. Son paneles en línea, por lo que la propia firma aclara que no corresponde calcular un margen de error.

Por qué esto nos toca desde Ontario

Alberta queda a más de tres mil kilómetros, pero hay tres razones por las que vale la pena seguirle el rastro.

La primera es laboral. Mucha gente de la comunidad mira Alberta por los salarios en construcción, petróleo y transporte, y la segunda pregunta le cambiaría el cálculo a quien llegue con un permiso de trabajo cerrado.

La segunda es que la salud y la ayuda social son competencia de las provincias en todo el país. Si una provincia establece que un residente no permanente paga una prima de atención médica, el precedente queda disponible para cualquier otra que quiera intentarlo, incluida Ontario.

Y la tercera es la participación, que es la parte que uno sí controla. La pregunta cinco pedía prueba de ciudadanía para votar, y conviene recordar que en Ontario la elección municipal del 26 de octubre tiene reglas distintas: ahí vota quien sea ciudadano canadiense, mayor de 18 años y, además, residente del municipio o propietario o arrendatario de un inmueble ahí.

Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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