Se vencen en marzo $1.200 millones para salud mental y cuidado en casa

Las provincias y territorios le reclaman a Ottawa que renueve, en el próximo presupuesto federal, unos acuerdos de salud que empiezan a vencerse el año que viene. En juego hay alrededor de $1.200 millones destinados a la salud mental, las adicciones y el cuidado en casa, que desaparecerán en marzo si nadie los renueva. Los ministros de salud del país volvieron a pedirlo este mes y vuelven a reunirse antes de fin de octubre.
¿De qué dinero estamos hablando?
De los acuerdos firmados tras el presupuesto federal de 2023, cuando Ottawa prometió $200.000 millones adicionales para la salud a lo largo de diez años.
Dentro de ese paquete hubo partidas con fecha de vencimiento. Una de $4.800 millones repartida en cuatro años para cuidado en casa, cuidado comunitario y servicios de salud mental y adicciones, que termina en marzo de 2027. Otra de $3.000 millones para seguridad en cuidado de largo plazo, prevista para agotarse este año. Y $1.700 millones para salarios de trabajadores de apoyo personal, que se paga hasta 2028.
Uzoma Asagwara, a cargo de la cartera de Salud de Manitoba, describió el panorama como un precipicio fiscal con consecuencias devastadoras para los sistemas de salud. En su declaración conjunta, los ministros provinciales le pidieron al gobierno federal sentarse a la mesa como socio pleno y comprometido en el financiamiento.
La pelea de fondo es un porcentaje
Hay un segundo frente, menos visible pero más grande.
La Transferencia Canadiense de Salud es el mecanismo por el cual Ottawa le gira dinero a cada provincia. Los primeros ministros provinciales sostienen que debe mantenerse el piso de crecimiento anual de 5%. El presupuesto federal fija un mínimo de 3% a partir de 2028.
Dos puntos porcentuales suenan a poco. Sobre decenas de miles de millones, y acumulados año tras año, son hospitales, camas y plazas de médico de familia.
Dónde está parado el gobierno federal
Marjorie Michel, ministra federal de Salud, no asistió a la reunión de sus pares provinciales de principios de octubre. Ha dicho que la salud mental es una de sus tres prioridades.
Su vocero, Alexandre Bergeron, planteó que muchos programas y compromisos de financiamiento del gobierno se acuerdan por períodos determinados, justamente para poder revisarlos antes de renovarlos.
Michel sí tiene previsto reunirse con sus contrapartes provinciales y territoriales antes de que termine el mes, en Winnipeg. Y el 1 de octubre los ministros de Finanzas se reunieron de forma virtual: François-Philippe Champagne, ministro federal de Finanzas e Ingresos Nacionales, reconoció las preocupaciones planteadas y se comprometió a seguir discutiendo tanto las presiones inmediatas como la sostenibilidad del sistema a largo plazo.
Lo que hay que mirar en el presupuesto
Para una familia inmigrante esto no es una discusión abstracta de federalismo. Es si la línea de espera para un psicólogo sigue existiendo, si hay alguien que vaya a bañar a su mamá a la casa, y si el hospital contrata o recorta.
Los servicios que financian esos acuerdos son, además, de los pocos a los que se accede sin médico de familia propio, que es la situación de casi todo recién llegado.
Hay dos fechas para anotar. La reunión de Winnipeg, antes de fin de mes. Y el presupuesto federal, donde se va a ver si las partidas se renuevan o se dejan caer. Marzo de 2027 parece lejos. Para un programa que tiene que contratar personal y firmar contratos, no lo es.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




