Stelco apaga parte de su planta en Hamilton: la empresa habla de hasta 500 afectados y el sindicato calcula 350 despidos que empiezan el 9 de octubre

La siderúrgica dice que detener esas líneas es lo único que le queda para asegurar la supervivencia de la compañía. Ottawa le había ofrecido dinero para evitarlo. La empresa dijo que no.
¿Qué se apagó exactamente?
Stelco anunció el lunes que va a detener de forma indefinida sus operaciones de laminado en frío y recubrimiento en la planta de Hamilton Works, y que el apagado empieza a ejecutarse el 9 de octubre. La empresa calcula un impacto de hasta 500 empleados; Ron Wells, presidente del sindicato United Steelworkers Local 1005, estima que los despedidos serán unos 350.
En el memorando interno que obtuvo la CBC, el vicepresidente de ventas, Frederic Fafard, lo planteó así: es «una acción desafortunada pero necesaria para ayudar a asegurar la supervivencia de Stelco en lo que se ha vuelto un mercado desafiante e insostenible» para los productos laminados en frío y recubiertos, por culpa de las disrupciones comerciales. La compañía aclaró que esto no afecta su capacidad de seguir surtiendo acero laminado en caliente.
El detonante tiene fecha y firma: en junio, Trump firmó una orden ejecutiva que aplica aranceles de hasta 50% a ciertas importaciones de acero y aluminio canadienses.
¿Hay trabajo en la otra planta?
Ahí está el punto más discutido de toda la historia. Cleveland-Cliffs, la dueña estadounidense, dice que va a ofrecer empleo en su planta de Lake Erie Works a los trabajadores de Hamilton, y su vocera Pat Persico escribió que esperan que «un número significativo» de los afectados sea absorbido allá.
El martes, sin embargo, Wells le contó a la CBC que al sindicato le informaron de 46 posiciones. Cuarenta y seis, frente a varios cientos de despedidos.
Wells recordó además algo incómodo: cuando Cleveland-Cliffs compró Stelco por $3.400 millones, en una operación cerrada en noviembre de 2024, se comprometió a mantener el mismo número de empleados sindicalizados.
¿Qué dijo el gobierno?
La ministra de Industria, Mélanie Joly, respondió con un tono que no se suele leer en un comunicado oficial: «nuestro gobierno le dejó claro a la empresa que estamos listos y dispuestos a proveer apoyo financiero para sostener las operaciones y proteger los empleos. Su decisión de rechazar esas propuestas prácticas y continuar con los despidos es extremadamente decepcionante».
La alcaldesa de Hamilton, Andrea Horwath, dijo que «la pelea no ha terminado». Y Wells apuntó a una contradicción de fondo: según él, el presidente de la junta y director ejecutivo de Cleveland-Cliffs, Lourenco Goncalves, es el mayor defensor de los aranceles de Trump. «Es difícil tenerles simpatía cuando sabes que son básicamente los autores de este desastre», dijo el sindicalista.
¿Por qué pasa esto, si los aranceles son estadounidenses?
Colin Mang, economista de la Universidad McMaster en Hamilton, lo explicó sin rodeos: al cerrarse el mercado estadounidense, Canadá quedó con más capacidad de producir acero que demanda interna para absorberla. Y al mismo tiempo sigue entrando acero de otros países, porque Canadá mantiene tratados de libre comercio con varios socios. En varios productos de acero, y sobre todo en los planos como los que fabrica Stelco, dijo, el país importó cerca de 1,2 millones de toneladas de otros socios comerciales.
Traducido: el acero canadiense no puede salir y el acero extranjero sí puede entrar.
Lo que viene el 9 de octubre
Para el trabajador latino esto es más que una nota de economía. Las plantas de acero y sus proveedores, los talleres de transformación de metal, el transporte de carga y las bodegas de la zona de Hamilton son sectores donde entra a trabajar mucha gente recién llegada, y un apagón de líneas se siente primero en los contratistas y en los empleados con menos antigüedad. Wells dijo que van a exigir que los despidos se hagan por antigüedad, que es el mecanismo que protege al que lleva más tiempo.
Si usted trabaja ahí o en una empresa proveedora, hay tres cosas que conviene tener en orden antes del 9 de octubre: el registro de horas y de antigüedad, la confirmación de que el empleador va a emitir el Record of Employment, que es el documento con el que se solicita el seguro de empleo, y una conversación con el sindicato sobre qué cubre el convenio en un cierre indefinido.
Kevon Stewart, director del distrito 6 del sindicato, contó que su teléfono no ha parado de sonar con llamadas de trabajadores angustiados y pidió medidas concretas, como aumentar los beneficios o eliminar el periodo de espera para cobrarlos. Por ahora es un pedido, no una medida. Y el calendario no ayuda: como dijo Wells, la Navidad no está tan lejos y nadie sabe cuánto van a durar estos despidos.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




