Centro de Toronto para personas intoxicadas ayuda a reducir la presión en las salas de urgencias

Un estudio sobre un centro de recuperación para personas intoxicadas en Toronto sugiere que derivar a pacientes que no necesitan atención médica de emergencia fuera de los hospitales puede liberar recursos y facilitar el acceso a otros servicios.

La investigación, publicada en la Revista Canadiense de Salud Pública, evaluó los primeros dos años del Centro de Estabilización y Conexión (SCC), inaugurado en 2022. El espacio cuenta con 10 camas y atiende a personas intoxicadas por alcohol u opioides que se encuentran médicamente estables y no requieren atención hospitalaria.

Durante el período analizado, el centro recibió alrededor de 4.500 visitas. Más de la mitad correspondieron a personas sin hogar, muchas de las cuales fueron conectadas posteriormente con servicios de alojamiento y programas relacionados con el consumo de sustancias.

Menos tiempo para los paramédicos y las urgencias

Uno de los principales resultados fue la diferencia en el tiempo que los paramédicos permanecieron en el centro. En promedio, estuvieron siete minutos, mientras que el traslado y la atención inicial en dos salas de urgencias cercanas tomaban más de 34 minutos.

Además, menos del 7 % de las personas atendidas en el centro fueron trasladadas posteriormente a un hospital.

Para los servicios de urgencias, el modelo también representa una reducción de la demanda. El Hospital General de Toronto estimó que el centro permitió evitar alrededor de seis ingresos diarios a urgencias. Esos pacientes habrían permanecido allí entre cuatro y cinco horas, según los responsables del programa.

El estudio encontró, sin embargo, que las personas permanecían más tiempo en el centro de estabilización: más de 10 horas en promedio, frente a poco más de 8,5 horas en las salas de urgencias.

Los responsables del programa señalan que esta permanencia prolongada es parte del modelo de atención, que busca ofrecer un espacio seguro mientras la persona se recupera y, cuando es necesario, facilitar su conexión con otros servicios.

Los investigadores consideran que los resultados muestran el potencial de este tipo de centros para atender determinados casos de intoxicación fuera de los servicios de emergencia, al tiempo que permiten que hospitales y paramédicos concentren sus recursos en pacientes que requieren atención médica. 

Redacción de: Karen Rodríguez A. 

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