Casi la mitad de los pequeños importadores y exportadores quedó golpeada por los aranceles

La federación que agrupa a los negocios independientes de Canadá puso números al problema: 46% de los pequeños exportadores y 49% de los pequeños importadores tienen productos directamente afectados por los aranceles de Estados Unidos y por la respuesta canadiense. Y una parte de ellos no aguanta tres meses así.
¿Qué encontró la encuesta?
Entre las empresas exportadoras afectadas, 18% dijo que dejaría de ser financieramente viable si la guerra comercial dura más de tres meses; entre las importadoras, 11%. Los sectores más golpeados son manufactura, venta mayorista, comercio minorista y construcción, justo donde trabaja y emprende buena parte de la comunidad latina.
Hay además un reclamo casi unánime: 90% de las pequeñas empresas cree que lo que el gobierno recaude por los contra-aranceles debería volver a las empresas afectadas.
“No podemos permitir que se conviertan en carne de cañón”
La frase es de Dan Kelly, presidente de la Federación Canadiense de Negocios Independientes (CFIB): “No podemos permitir que los dueños de pequeñas empresas se conviertan en carne de cañón en la guerra comercial”. Su vicepresidente de asuntos nacionales, Jasmin Guénette, lo puso en términos más operativos: “Las pequeñas empresas están siendo apretadas desde varias direcciones”, y pidió que el gobierno “actúe con urgencia”.
La organización propuso tres cosas concretas: un programa de alivio arancelario de hasta 70.000 dólares por empresa, una ventanilla dedicada a resolver rápido las solicitudes de exención, y alivio fiscal, con la tasa de impuesto corporativo para pequeñas empresas bajando de 9% a 6% de forma retroactiva al 1 de enero de 2026.
¿Se va a notar en el precio final?
Menos de lo que muchos temen, al menos por ahora. El economista Colin Mang, de la Universidad McMaster, explica que Canadá apuntó deliberadamente a productos que tienen alternativa nacional, así que “para la familia canadiense típica no se va a notar mucha diferencia”. En rondas anteriores de esta misma disputa, los comercios absorbieron alrededor del 75% del costo y le trasladaron apenas una cuarta parte al cliente.
El caso de una mueblería de Manitoba ilustra la decisión que están tomando cientos de negocios esta semana. JS Furniture depende en 60% de producto estadounidense y enfrenta tasas de 50% en muebles grandes y 25% en piezas chicas. Su gerente general, Brian Kyca, dijo que la empresa va a absorber el golpe para los pedidos que ya están en camino, en vez de cobrárselo a clientes que compraron antes de que todo esto empezara.
Qué hay disponible para quien tiene un negocio propio
El paquete federal anunciado el 25 de agosto incluye una línea pensada para empresas chicas: la Regional Tariff Response Initiative, que arrancó en septiembre con 1.500 millones de dólares y subió el tope de aportes no reembolsables por empresa de 1 a 3 millones. Se gestiona a través de las siete agencias de desarrollo regional del país.
Para el emprendedor latino con una tienda, un taller o una empresa de servicios que importa insumos de Estados Unidos, ahí hay dinero que no hay que devolver. Vale la pena averiguar cuál es la agencia regional que corresponde a su provincia antes de asumir que esos programas son solo para las grandes.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




