Por qué las universidades y colegios canadienses llevan dos años recortando personal y programas

Esta no es una noticia de esta semana, sino un proceso que empezó en enero de 2024 y que sigue golpeando a instituciones educativas de todo Canadá: el recorte al número de permisos de estudio que Ottawa le entrega cada año a estudiantes internacionales. Para 2026, el gobierno fijó un tope de 408.000 permisos, un 7% menos que el objetivo de 2025 y un 16% menos que el de 2024. Detrás de esas cifras hay colegios que ya despidieron personal, cerraron programas y, en al menos un caso, cerraron un campus entero.
¿Cuándo empezó esto y cuánto se ha reducido?
El recorte arrancó en enero de 2024, cuando Ottawa fijó por primera vez un tope nacional a los nuevos permisos de estudio, después de que el número de personas con un permiso de estudio activo pasara de un millón en enero de 2024 a unas 725.000 en septiembre de 2025. El gobierno lo justifica como parte de su plan para bajar la proporción de residentes temporales a menos del 5% de la población total antes de que termine 2027, buscando lo que llama “devolverle la sostenibilidad” al sistema migratorio sin dejar de atraer talento internacional.
¿Qué está pasando en las aulas y en las nóminas?
En Columbia Británica, Kwantlen Polytechnic University reportó una caída de casi 60% en su matrícula internacional para el otoño de 2025, con un impacto de entre 5 y 10 millones de dólares en su presupuesto y la pérdida de entre 40 y 45 puestos de tiempo completo. Langara College perdió 2.400 estudiantes en dos años, una caída del 20% en su alumnado total, y terminó el año con un déficit de 13 millones de dólares que lo obliga a presentar un presupuesto equilibrado el próximo ciclo. En abril de este 2026, University Canada West despidió a 240 de sus más de 800 empleados, citando de forma directa la reducción de permisos como la causa.
El presidente de la asociación de profesores de Kwantlen, Mark Diotte, señaló que Ontario ofreció 1.300 millones de dólares en fondos de estabilización para sus colegios, mientras que Columbia Británica “se ha mantenido en silencio” frente al mismo problema. La rectora de Langara, Paula Burns, dijo que la institución tiene que revisar “los gastos en todas las áreas y en todos los grupos de empleados”.
¿Qué opciones le quedan hoy a una familia que planea enviar a un hijo a estudiar a Canadá?
Con menos cupos disponibles y una competencia más dura entre solicitantes, conseguir un permiso de estudio en 2026 exige planificar con más anticipación que hace dos años, y llegar con los fondos exigidos ya actualizados al día. También conviene tener en cuenta que las instituciones más golpeadas por estos recortes son, muchas veces, colegios comunitarios que dependían fuertemente de la matrícula internacional para sostener su presupuesto, así que investigar la salud financiera de la institución elegida, no solo su oferta académica, se ha vuelto parte necesaria de la decisión.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter

