Los maestros de Ontario vuelven a clases el 8 de septiembre sin contrato, y la huelga sigue sobre la mesa

Los contratos colectivos de los sindicatos docentes de Ontario vencieron el 31 de agosto y el año escolar empieza el 8 de septiembre sin acuerdo con la provincia. Afecta a las escuelas públicas y a las católicas de habla inglesa, y por ahora la discusión ni siquiera es sobre salarios: es sobre qué se negocia y con quién.

¿Qué es lo que está trabado?

El punto muerto está en el alcance de la negociación. Los sindicatos sostienen que el gobierno quiere llevar a la mesa central provincial temas que tradicionalmente se acuerdan con cada junta escolar, y el Ministerio responde que esa delimitación todavía se está definiendo. Mientras eso no se resuelva, la negociación de fondo no arranca.

Si el desacuerdo persiste, las partes pueden llevarlo a la Junta de Relaciones Laborales de Ontario para que decida qué se discute en cada mesa, un paso previo que puede consumir semanas.

¿Qué piden los sindicatos?

Los tres sindicatos involucrados son la federación de maestros de primaria (ETFO), la de secundaria (OSSTF) y la asociación de maestros de escuelas católicas de habla inglesa (OECTA). En la lista de reclamos aparecen el tamaño de los salones, los servicios de educación especial, el apoyo en salud mental y hasta los materiales del aula.

René Jansen in de Wal, presidente de OECTA, afirmó que “los efectos de los 6.500 millones en recortes están afectando a los niños”, una cifra que corresponde al cálculo del sindicato. David Mastin, de ETFO, dijo que van a pelear “por nuestros miembros” y “por los estudiantes”, y Martha Hradowy, de OSSTF, pidió superar los obstáculos de procedimiento: “si quieren paz y estabilidad, déjennos negociar”.

¿Qué responde el gobierno?

La oficina del ministro de Educación, Paul Calandra, sostuvo que el gobierno está listo para seguir discutiendo el alcance de los temas centrales y locales, y recordó que este año la provincia destina 30.600 millones de dólares a educación. En agosto el ministro se declaró “muy optimista” sobre llegar a un acuerdo.

¿Qué tan cerca está una huelga?

No es inminente, y conviene entender los pasos. Antes de cualquier paro hace falta un voto de huelga entre los miembros, y ese voto por sí solo no significa que se vaya a parar: es una herramienta de presión en la mesa. El propio presidente de OECTA recordó que “un voto de huelga no es una huelga” y que alrededor del 98% de los conflictos laborales se resuelve sin llegar al paro.

Si el conflicto escalara, el antecedente más cercano es el de comienzos de 2020, cuando hubo huelgas rotativas de un día por junta escolar antes de cualquier medida provincial completa.

Qué conviene tener listo en casa

Para la familia latina que ya organizó horarios de trabajo y transporte alrededor del calendario escolar, hay tres cosas prácticas. La primera es identificar a qué junta escolar pertenece la escuela de los hijos, porque los avisos oficiales llegan por ahí y no por noticias generales. La segunda es tener un plan alterno de cuidado para un día suelto, que es el formato más probable si algo ocurre. Y la tercera es no asumir que un titular sobre voto de huelga significa que mañana no hay clases, porque entre una cosa y la otra hay pasos legales que toman tiempo.

Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter

Comparte este artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *