Los casos de inmigración ya son el 86% de lo que llega a la Corte Federal, y los jueces están trabajando fines de semana para sostenerlo

El juez presidente de la Corte Federal de Canadá, Alan Diner, reconoció que su tribunal está operando al límite por una avalancha de casos de inmigración que en el primer semestre de 2026 representó el 86% de todo lo que se presentó ante esa corte. El tribunal va camino a superar los 33,000 casos de inmigración este año. Tiene 44 jueces.
¿Qué tan grande es el salto?
Los números cuentan la historia sin necesidad de adjetivos. En 2014 la Corte Federal recibía entre 5,000 y 6,000 casos al año. En 2021 fueron 9,700. Este año se esperan más de 33,000 casos de inmigración, y a mitad de año ya había 28,000 expedientes pendientes de resolver.
De todo ese volumen, casi 1,000 casos obtuvieron audiencia de revisión judicial, que es la instancia en la que un juez examina si una decisión de IRCC se tomó conforme a derecho. El resto sigue en la fila.
“Sería mentira decir que esto no tiene desafíos”
Diner no suavizó el diagnóstico. “Los jueces tienen el pie en el acelerador y están haciendo lo máximo posible. Están trabajando sin parar, trabajando fines de semana, trabajando vacaciones”, dijo. Y siguió: “Sería mentira de mi parte decir que esto no tiene desafíos. Los jueces están bajo presión, el personal del tribunal está bajo presión.”
Su advertencia real no es sobre este año, sino sobre lo que viene después. “Trabajar fines de semana, trabajar días festivos, trabajar durante las vacaciones no es realmente una respuesta aceptable para el bienestar a largo plazo”, señaló.
¿Por qué se llenó la corte?
Hay dos motores. El primero es el aumento de las solicitudes de inmigración y asilo posterior a la pandemia, que se tradujo en más expedientes llegando a la corte.
El segundo tiene nombre y fecha: la ley C-12, la Strengthening Canada’s Immigration System and Borders Act, que recibió sanción real el 26 de marzo de 2026. Esa norma dejó fuera de audiencia ante la Junta de Inmigración y Refugiados a quien haya entrado a Canadá por primera vez después del 24 de junio de 2020 y pida asilo más de un año después de esa entrada. También a quien cruce la frontera terrestre con Estados Unidos por fuera de un puesto oficial y presente su reclamo pasados 14 días.
Solo esa ley generó más de 2,000 impugnaciones constitucionales ante la Corte Federal. En paralelo, las solicitudes de suspensión de deportación pasaron de entre 300 y 400 al año a más de 1,100.
Ocho semanas para mover un papel
El dato más concreto para quien está metido en un trámite es el de los documentos. La corte se fija como meta procesarlos en 48 horas. En asuntos de inmigración, la demora real llega hasta ocho semanas. Ocho semanas antes de que el expediente siquiera avance de casilla.
La oficina del ministro de Justicia, Sean Fraser, indicó estar al tanto de las necesidades de recursos del tribunal. La corte, por su parte, está explorando digitalización, automatización y herramientas de inteligencia artificial para ganar eficiencia.
Qué significa esto para quien apeló una negativa
Para el latino que pidió revisión judicial de una negativa de residencia, de refugio o de permiso de trabajo, la lectura práctica es que hoy la vía judicial opera con demoras que conviene incorporar al plan desde el primer día.
Eso significa hablarlo con el abogado antes de presentar, no después; calcular qué pasa con el permiso de trabajo o de estudio que vence mientras el caso avanza; y evitar comprometerse con una oferta laboral, un viaje o una fecha de mudanza que dependa de una resolución que el tribunal todavía no está en condiciones de prometer.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




