¿Deberían las universidades adoptar un sistema de aprobado o reprobado para proteger la salud mental de los estudiantes?

Las calificaciones pueden ser una de las principales fuentes de estrés para los estudiantes universitarios, especialmente durante el primer año, cuando deben adaptarse a nuevas exigencias académicas y personales. Ante las crecientes preocupaciones por la salud mental de los jóvenes, algunas universidades están comenzando a cuestionar si las tradicionales calificaciones con letras son realmente la mejor manera de evaluar a los estudiantes.
Uno de los casos más recientes es el de la Universidad de Michigan, cuyo College of Literature, Science and the Arts implementará a partir del otoño de 2027 un programa piloto para que los estudiantes de primer año reciban durante su primer semestre únicamente una calificación de “aprobado” o “sin crédito” en sus expedientes académicos. Las calificaciones obtenidas continuarán siendo registradas internamente por los profesores, pero no aparecerán en las transcripciones oficiales ni afectarán el promedio académico de los estudiantes.
La universidad sostiene que la medida permitirá a los estudiantes adaptarse mejor a las exigencias de la educación superior, explorar nuevas áreas de conocimiento y reducir la presión asociada con obtener determinadas calificaciones. La iniciativa también busca crear un entorno en el que los jóvenes puedan concentrarse más en aprender que en competir por las mejores notas.
Una medida que divide opiniones
Los defensores de este tipo de sistemas consideran que eliminar temporalmente las calificaciones puede ayudar a disminuir la ansiedad y permitir que los estudiantes asuman mayores riesgos académicos. En lugar de evitar una materia porque temen obtener una mala nota, podrían sentirse más dispuestos a estudiar una disciplina desconocida o enfrentarse a cursos particularmente exigentes.
El debate se produce en un contexto en el que una proporción importante de estudiantes universitarios reporta problemas de salud mental. Según datos de la Healthy Minds Study 2024-2025, alrededor del 32% de los estudiantes encuestados presentó síntomas de ansiedad moderada o grave. Aunque algunos indicadores de depresión e ideación suicida han mejorado respecto de años anteriores, los problemas de salud mental continúan siendo una preocupación importante en los campus universitarios. Sin embargo, la propuesta también tiene detractores. Algunos especialistas consideran que retirar las calificaciones podría reducir la motivación de determinados estudiantes y contribuir a una disminución de los estándares académicos.
La Universidad de Michigan no es la primera institución en experimentar con este modelo. Otras universidades, entre ellas el Massachusetts Institute of Technology (MIT), el California Institute of Technology y Swarthmore College, han adoptado diferentes modalidades para reducir el peso de las calificaciones durante determinados períodos de la carrera.
La discusión plantea una pregunta que probablemente seguirá ganando importancia: ¿cómo pueden las universidades proteger la salud mental de sus estudiantes sin sacrificar la exigencia académica? Para algunos expertos, un sistema de aprobado o reprobado puede ser una herramienta útil, especialmente durante la transición del colegio a la universidad. Para otros, el desafío no está únicamente en las calificaciones, sino en abordar de manera integral las causas del estrés, la ansiedad y la presión que enfrentan los jóvenes.
Redacción de: Karen Rodríguez A.




