Nuevos aranceles de Estados Unidos: cómo puede prepararse un pequeño negocio canadiense

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La amenaza de imponer tarifas del 50% a determinados productos canadienses aumenta la incertidumbre para empresas que importan, exportan o dependen de proveedores estadounidenses.

La intención de Estados Unidos de imponer nuevos aranceles del 50% a varios productos canadienses encendió nuevamente las alertas entre gobiernos, industrias y pequeñas empresas.

El comité asesor de Canadá sobre relaciones económicas con Estados Unidos se reunió para analizar el posible impacto en sectores estratégicos y discutir una respuesta coordinada.

Aunque los aranceles se negocian entre gobiernos, sus efectos pueden llegar directamente a restaurantes, tiendas, empresas de construcción, transportadores y emprendimientos familiares.

Un negocio puede verse afectado sin exportar

Una pequeña empresa no necesita vender productos en Estados Unidos para enfrentar consecuencias.

Puede resultar afectada si utiliza:

  • maquinaria estadounidense;
  • repuestos;
  • alimentos;
  • empaques;
  • software;
  • materiales de construcción;
  • vehículos;
  • insumos importados por un proveedor canadiense.

Cuando un proveedor paga más, normalmente intenta trasladar al menos parte del costo a sus clientes.

El primer paso es identificar la exposición

Las empresas deben revisar qué porcentaje de sus costos depende directa o indirectamente del comercio con Estados Unidos.

También deberían preguntar a sus proveedores:

  • qué productos podrían verse afectados;
  • cuándo cambiarían los precios;
  • cuánto inventario existe;
  • qué contratos pueden modificarse;
  • si hay alternativas canadienses;
  • si existen proveedores en otros países.

Esperar hasta recibir una factura más alta reduce el tiempo disponible para reaccionar.

Revisa los contratos antes de hacer pedidos

Los contratos comerciales pueden incluir cláusulas que permitan ajustar precios cuando cambian los aranceles, los impuestos o los costos de transporte.

Una empresa debería revisar:

  • precios garantizados;
  • fechas de entrega;
  • moneda de pago;
  • penalidades;
  • condiciones de cancelación;
  • responsabilidad por nuevos aranceles.

En operaciones importantes puede ser necesario consultar a un abogado, contador o especialista en comercio internacional.

No aumentes todos los precios automáticamente

Trasladar inmediatamente el costo completo al consumidor puede disminuir las ventas. Absorberlo por completo puede destruir el margen de ganancia.

Antes de subir precios, la empresa debería analizar:

  • margen por producto;
  • productos menos rentables;
  • posibles sustitutos;
  • tamaños o presentaciones;
  • descuentos que pueden reducirse;
  • costos que pueden renegociarse.

Los aumentos selectivos pueden ser más sostenibles que una subida general.

Buscar proveedores alternativos toma tiempo

La crisis comercial ha vuelto más urgente la diversificación de proveedores.

Comprar en Canadá puede reducir algunos riesgos, pero no siempre es más barato o posible. También puede ocurrir que un producto fabricado en Canadá dependa de materias primas estadounidenses.

Las empresas deben verificar:

  • capacidad de producción;
  • calidad;
  • plazos de entrega;
  • certificaciones;
  • costos de transporte;
  • volumen mínimo de compra.

Diversificar no significa reemplazar inmediatamente a todos los proveedores, sino evitar que toda la operación dependa de una única fuente.

¿Qué papel tiene el acuerdo CUSMA?

Muchos productos pueden ingresar a Estados Unidos sin aranceles cuando cumplen las reglas de origen del acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México.

Sin embargo, para obtener ese tratamiento, la empresa debe cumplir los requisitos y presentar la documentación adecuada.

Un error en la clasificación del producto, el origen de los componentes o los certificados puede generar costos inesperados.

Las empresas que exportan deberían confirmar con un agente de aduanas si sus productos cumplen las reglas aplicables.

Qué ayudas pueden consultar las empresas

El Gobierno federal mantiene programas para empresas y trabajadores afectados por disputas comerciales.

Dependiendo del sector y del impacto, las opciones pueden incluir:

  • financiación empresarial;
  • asesoría para exportar;
  • programas de diversificación;
  • apoyo regional;
  • capacitación;
  • Work-Sharing para evitar despidos;
  • posibles alivios arancelarios;
  • orientación del Trade Commissioner Service.

No todas las empresas califican y los requisitos pueden cambiar según el programa.

Documentar las pérdidas será fundamental

Las empresas deberían conservar:

  • facturas;
  • cotizaciones anteriores y actuales;
  • contratos;
  • cancelaciones;
  • reducción de pedidos;
  • aumentos de transporte;
  • pérdida de clientes;
  • costos asociados con nuevos proveedores.

Esta información puede ser necesaria para solicitar financiación, demostrar afectación o tomar decisiones tributarias y comerciales.

Cómo proteger el flujo de caja

Una guerra comercial puede afectar el dinero disponible incluso antes de que caigan las ventas.

Los negocios deben revisar:

  • inventarios;
  • cuentas por cobrar;
  • fechas de pago;
  • líneas de crédito;
  • deudas;
  • compras no esenciales;
  • reservas de emergencia.

También conviene preparar distintos escenarios: un aumento pequeño de costos, una tarifa prolongada o la pérdida temporal de un proveedor.

La prevención es más útil que la reacción

Todavía no todos los productos ni todas las empresas enfrentarán el mismo impacto.

Sin embargo, la nueva amenaza arancelaria demuestra que la relación comercial entre Canadá y Estados Unidos continúa siendo una fuente de incertidumbre.

Los pequeños negocios que revisen ahora sus proveedores, contratos, documentación y flujo de caja estarán mejor preparados para responder si los nuevos costos llegan finalmente a sus operaciones.

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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