Los extensos tiempos de espera en los servicios de emergencia de Canadá no se deberían únicamente a una alta demanda de pacientes, sino a problemas estructurales más profundos dentro del sistema de salud. Un nuevo estudio elaborado por el Canadian Institute for Health Information (CIHI) concluye que la principal causa de la congestión en las salas de emergencia sería la dificultad para trasladar a los pacientes que requieren hospitalización hacia camas disponibles dentro de los hospitales.
De acuerdo con los expertos, el problema conocido como hospital overcrowding o saturación hospitalaria ocurre cuando pacientes ya evaluados en emergencia deben permanecer durante horas o incluso días en esas áreas debido a la falta de camas en otras unidades. Esta situación reduce la capacidad de atender nuevos casos y genera largas filas de espera para quienes llegan.
El informe señala que la escasez de personal sanitario, especialmente enfermeras y médicos, se ha convertido en uno de los factores más importantes detrás de la crisis. Aunque algunas provincias han incrementado la contratación de profesionales, los hospitales continúan enfrentando dificultades para cubrir turnos, abrir todas las camas disponibles y responder al creciente volumen de pacientes.
Otro factor sería el envejecimiento de la población canadiense. Los adultos mayores requieren con mayor frecuencia atención médica compleja y hospitalizaciones prolongadas, lo que incrementa la presión sobre los hospitales y limita la disponibilidad de camas para nuevos pacientes.
La falta de atención primaria agrava la presión sobre las emergencias
El informe también destaca que millones de canadienses enfrentan dificultades para acceder oportunamente a médicos de familia o servicios de atención primaria. Como consecuencia, muchas personas recurren a las salas de emergencia para tratar problemas de salud que podrían resolverse en consultorios, clínicas comunitarias o centros de atención urgente.
Los especialistas advierten que la situación se agrava por la insuficiencia de servicios de atención domiciliaria y cuidados de larga duración. En numerosos casos, pacientes médicamente estables permanecen hospitalizados porque no existen espacios adecuados donde puedan continuar su recuperación o recibir cuidados especializados fuera del hospital. Esto reduce aún más la disponibilidad de camas para nuevos ingresos.
Asimismo, el informe identifica deficiencias en la coordinación del sistema de salud y en el intercambio de información entre instituciones. Procesos administrativos complejos, sistemas tecnológicos poco integrados y dificultades para coordinar derivaciones contribuyen a retrasos adicionales en la atención.
Los autores concluyen que reducir los tiempos de espera requerirá una estrategia integral que vaya más allá de las salas de emergencia. Entre las soluciones planteadas figuran fortalecer la atención primaria, ampliar la capacidad hospitalaria, mejorar la retención del personal sanitario, expandir los servicios de cuidados de larga duración y optimizar la coordinación entre los distintos niveles de atención médica.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





