Adolescentes cuyos cuidadores se distraen con dispositivos electrónicos se sienten menos seguros en sus relaciones, según estudio

0
26

La preocupación por el tiempo que niños y adolescentes pasan frente a las pantallas ha sido constante durante los últimos años. Sin embargo, una nueva investigación pone el foco en un aspecto menos explorado: el efecto que tiene el uso de teléfonos y otros dispositivos por parte de los padres y cuidadores sobre el bienestar emocional de los jóvenes.

El estudio, realizado por investigadores del Centro de Investigación e Innovación de Newport Healthcare en Estados Unidos, encontró que los adolescentes que perciben que sus cuidadores están frecuentemente distraídos por teléfonos inteligentes, tabletas u otros dispositivos tienden a desarrollar vínculos emocionales menos seguros con ellos.

La investigación analizó a 600 adolescentes de entre 12 y 17 años y desarrolló una herramienta específica para medir cómo los jóvenes perciben la interferencia de los dispositivos electrónicos en la atención que reciben de sus padres o cuidadores. Los resultados mostraron una asociación consistente entre una mayor sensación de competencia con las pantallas por la atención de los adultos y niveles más elevados de apego inseguro.

Los expertos explican que el apego seguro es un elemento fundamental para el desarrollo emocional saludable, ya que contribuye a una mayor autoestima, mejores relaciones interpersonales y mayor bienestar psicológico. Por el contrario, los estilos de apego inseguros suelen estar relacionados con ansiedad, dificultades para confiar en los demás y problemas en las relaciones futuras.

La atención de los padres sigue siendo clave

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el fenómeno no se limita a las madres. Con una muestra más amplia que investigaciones anteriores, los investigadores encontraron que la asociación entre distracción tecnológica y apego inseguro también se observa en la relación con figuras paternas.

Los especialistas aclaran que los resultados muestran una correlación y no una relación causal directa. Es decir, el estudio no demuestra que el uso del teléfono provoque por sí solo problemas de apego. Sin embargo, consideran que la frecuencia con la que los dispositivos interrumpen las interacciones familiares merece atención debido a que estas interrupciones pueden acumularse con el tiempo.

El fenómeno ha sido descrito por los investigadores mediante términos como “technoference” y “phubbing”, utilizados para referirse a situaciones en las que la tecnología interfiere en las relaciones personales o cuando una persona ignora a otra para prestar atención a su teléfono móvil. Estudios previos han demostrado que estas conductas también pueden afectar negativamente las relaciones de pareja y disminuir la sensación de cercanía emocional.

Los autores del estudio no plantean que los padres deban responder de inmediato a cada demanda de atención de sus hijos, pero sí recomiendan reconocer y responder a esos intentos de interacción. Según los investigadores, gestos simples como hacer contacto visual, responder verbalmente o dedicar unos momentos de atención pueden fortalecer el vínculo emocional y transmitir a los jóvenes que son una prioridad por encima de cualquier pantalla.

Redacción de: Karen Rodríguez A. 

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here