Ontario cambia las reglas en las escuelas: la asistencia ahora pesa en la nota y llegan los exámenes obligatorios

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Para cualquier familia inmigrante que tenga hijos en secundaria en Ontario, septiembre va a traer sorpresas. Y no del tipo agradable. El gobierno provincial anunció una serie de cambios obligatorios que entran en vigor este otoño y que modifican la manera en que se evalúa, se califica y se controla a los estudiantes en las escuelas públicas. Algunos padres aplaudirán. Otros van a tener que sentarse a entender un sistema que, una vez más, cambia sin mucha consulta previa.

El cambio más llamativo es que la asistencia a clase va a contar como parte de la calificación final. Hasta ahora, faltar a clase podía tener consecuencias disciplinarias, pero no afectaba directamente la nota. A partir de septiembre, eso cambia.

¿Cómo funciona el nuevo sistema de calificaciones?

Para los grados noveno y décimo, la asistencia y la participación representarán hasta un quince por ciento de la nota final. En los grados once y doce, ese peso baja a un diez por ciento. Los estudiantes que falten a más de nueve clases y no participen activamente recibirán menos de la mitad de esos puntos. Quienes asistan de forma regular y participen, pueden obtener la totalidad.

Además, vuelven los exámenes escritos obligatorios en materias como inglés, matemáticas y ciencias. Y las boletas de calificaciones ahora incluirán comentarios sobre el nivel de distracción del estudiante en clase, un dato que muchos padres van a leer con una mezcla de curiosidad e incomodidad.

Celulares, redes sociales y una plataforma nueva

Los teléfonos celulares ya estaban restringidos en las aulas, pero el gobierno endureció la norma. Los alumnos de kínder a sexto grado deben mantener el teléfono en silencio y fuera de la vista durante toda la jornada escolar. Los de séptimo a doceavo solo pueden usarlo si el profesor lo autoriza expresamente. Ontario también será la primera provincia en bloquear el acceso a todas las plataformas de redes sociales en las redes y dispositivos escolares.

Y hay algo más: una nueva plataforma digital llamada Edwin, desarrollada por Nelson Education, se implementará en todas las juntas escolares de la provincia. El gobierno invirtió sesenta millones de dólares en ella. La idea es que los profesores puedan asignar trabajo personalizado según el nivel de cada estudiante y monitorear el progreso de toda la clase en tiempo real.

Lo que preocupa a las familias inmigrantes

Para los hogares donde se habla español, o cualquier otro idioma que no sea inglés estos cambios plantean preguntas concretas. Si la asistencia cuenta para la nota, ¿qué pasa con el estudiante que falta porque acompañó a su madre a una cita de inmigración? ¿O con el que se ausenta una semana porque la familia viajó a su país de origen por una emergencia? Las políticas rara vez contemplan esos matices, y quienes terminan pagando el precio son los que menos margen de maniobra tienen.

Lo que viene en septiembre no es un ajuste menor. Es un cambio de filosofía en la forma en que Ontario evalúa a sus estudiantes. Y para las familias que todavía están aprendiendo cómo funciona el sistema escolar canadiense, la información llegó tarde y en un idioma que no siempre es el suyo.

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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