Colombia eligió nuevo presidente en una noche que la diáspora vivió con el alma partida

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Había colas en los consulados de Toronto y Montreal desde las primeras horas de la mañana. Familias que habían pedido el día libre en el trabajo. Grupos de WhatsApp que no dejaban de sonar. Y cuando los resultados empezaron a llegar, en las casas de colombianos repartidas por todo el sur de Ontario, el silencio que precedió al grito, o al suspiro fue exactamente el mismo.

Abelardo de la Espriella, candidato del movimiento Defensores de la Patria, ganó la segunda vuelta presidencial en Colombia frente al senador Iván Cepeda, del Pacto Histórico. La diferencia fue de las que se miden con lupa: apenas un punto entre uno y otro, poco más de un cuarto de millón de votos en un país donde votaron más de veinticinco millones de personas. De la Espriella asumirá la presidencia el próximo 7 de agosto, en sucesión de Gustavo Petro.

¿Qué significa esto para los colombianos en Canadá?

La comunidad colombiana es una de las más grandes entre las latinoamericanas que residen en el área metropolitana de Toronto. Muchas de las personas que emigraron en la última década lo hicieron durante contextos políticos marcados por la polarización. Para quienes dejaron el país buscando estabilidad, cada elección colombiana se vive a la distancia con una mezcla particular de esperanza y nervio.

En un restaurante del barrio de St. Clair West, un grupo de colombianos seguía el conteo en pantalla mientras comían empanadas y tomaban tinto. La conversación iba y venía entre el marcador político y las preocupaciones más inmediatas: la renovación de la residencia permanente, el precio del arriendo, los vuelos a Bogotá para diciembre. Lo de Colombia duele y emociona al mismo tiempo, pero la vida sigue siendo aquí para todos aquellos que dejaron a su país atrás en busca de nuevos horizontes.

Un cambio de rumbo en la política colombiana

De la Espriella, abogado penalista conocido por su presencia mediática y su postura de derecha dura, venció a Cepeda, un senador de izquierda que intentaba darle continuidad al proyecto político de Petro. La primera vuelta, realizada el 31 de mayo, no le dio a ninguno los votos necesarios para ganar de entrada, y las tres semanas entre una ronda y otra estuvieron cargadas de tensión, acusaciones cruzadas y campañas intensas en redes sociales.

Lo que viene no es menor. De la Espriella prometió durante su campaña un gobierno que él describió como “absolutamente democrático y garante de la libertad”, aunque sus críticos señalan que varias de sus propuestas podrían significar un retroceso en los acuerdos de paz firmados en 2016. Para la diáspora, eso también importa: buena parte de quienes solicitaron asilo en Canadá en los últimos años lo hicieron invocando razones vinculadas al conflicto armado colombiano y su legado.

La distancia no borra el vínculo

En Canadá, los colombianos no pueden votar en elecciones presidenciales a menos que estén registrados ante el consulado con suficiente anticipación. Pero eso no quiere decir que la política del país de origen les sea indiferente. Las conversaciones en los grupos comunitarios, en los mercados latinos de Kensington, en las reuniones familiares de los fines de semana, giraron durante semanas alrededor de una sola pregunta: quién iba a ganar.

Ahora que la respuesta llegó, lo que sigue es ver cómo el nuevo gobierno maneja las relaciones con Canadá, que incluyen acuerdos comerciales, programas de movilidad laboral y cooperación en temas de seguridad y qué impacto tiene eso en la vida cotidiana de quienes construyeron su nueva vida a miles de kilómetros de casa, pero nunca dejaron de mirar hacia el sur.

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter

 

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