No fue una denuncia hecha desde lejos. Amnistía Internacional se sentó frente al comité parlamentario de recursos humanos, conocido como HUMA y dijo, que el programa de trabajadores temporales de Canadá es “inherentemente discriminatorio y explotador”. No habló de casos aislados ni de malos empleadores. Habló de un sistema que, en su estructura misma, facilita el abuso.
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¿Qué encontraron?
La organización entrevistó a 44 trabajadores migrantes para su informe de 71 páginas. Lo que describieron no es fácil de leer. La mayoría reportó salarios impagos y jornadas excesivas. Algunos contaron que sus empleadores les confiscaron documentos, les recortaron horas de forma arbitraria o les impidieron buscar atención médica. Las mujeres entrevistadas relataron acoso sexual, explotación y abuso.
Nada de esto es nuevo para quienes conocen la realidad de los trabajadores temporales en Canadá. Un informe de la ONU ya había documentado abusos similares. Pero lo que hace diferente la presentación de Amnistía es que va directo a la raíz del problema y le pone nombre.
¿Cuál es la raíz, según Amnistía?
El permiso de trabajo cerrado. Así de simple. En Canadá, los trabajadores que llegan bajo el programa de trabajadores temporales están atados a un solo empleador. No pueden cambiar de trabajo sin perder su estatus migratorio. Eso le da al empleador un poder enorme: controla tanto las condiciones laborales como la posibilidad de que esa persona se quede en el país.
Amnistía lo comparó con una relación donde una de las partes tiene todo el poder y la otra no tiene salida. Mientras el permiso siga siendo cerrado, dijo la organización, cualquier reforma será cosmética. La recomendación central de su presentación fue clara: reemplazar los permisos cerrados por permisos abiertos que permitan a los trabajadores cambiar de empleador libremente.
¿Qué tiene que ver esto con la comunidad hispana?
Mucho. Los sectores donde trabajan la mayoría de estos trabajadores temporales agricultura, procesamiento de alimentos, construcción, hotelería y cuidado de personas, son los mismos donde la comunidad hispana tiene una presencia significativa. Muchos latinoamericanos llegan a Canadá precisamente a través de este programa, especialmente bajo la vía agrícola.
Lo que Amnistía describió ante el Parlamento no es una abstracción. Es la historia de personas que cosechan frutas en el valle del Okanagan, que trabajan en plantas empacadoras en las praderas o que cuidan adultos mayores en Ontario. Personas que, por la forma en que está diseñado su permiso, no pueden denunciar sin arriesgar todo lo que vinieron a buscar.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





